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Vaya por delante que Fernando
Alonso fue quien mandó su coche a la gravilla en el GP de Italia. Un error
comprensible porque estaba arriesgando para superar a Jenson Button, pero fallo
al fin y al cabo. Lleva dos y medio (el pico es el del peligroso Ralf en Mónaco
y el otro, el de la calificación de Malaisia) en 15 carreras. Pero lo que
también es cierto es que los oficiales de pista no hicieron nada por ayudarle a
sacar su coche de la grava. Y le hurtaron la posibilidad de acabar entre los
cuatro o cinco primeros.
Sólo uno de ellos se puso detrás del
coche para empujarlo, y el comisario Angeletti, jefe de zona, le dijo que no
hiciera nada. Charlie Whiting, director de carrera, le había ordenado a su
colega de pista italiano que hicieran volver al coche, con dos ruedas en el
asfalto al trazado y aún en marcha (como indica el artículo 157 del reglamento).
Y la respuesta fue que era imposible sacarlo de allí. En el informe interno
señalaron que intentaron empujarlo, pero que no había forma humana de que el R24
hubiera salido de la grava de la variante Ascari. Todo esto se produjo con un
claro factor ambiental en contra de Alonso: los miles de tifosi que aplaudieron
a rabiar su abandono. Schumacher venía justo por detrás remontando a toda
velocidad.
El
Kaiser tiene un rasero distinto al resto de pilotos, y ese es uno de los grandes
defectos de la Fórmula 1. Nadie tiene duda de que se habrían volcado con él y
más en Italia. Y cuando va lanzado desde el fondo de la clasificación hacia la
cabeza.
Como
siempre, en este caso hay opiniones para todo. La posibilidad de empujar los
coches para sacarlos de la pista se introdujo el año pasado. En 2002, si te
salías, no había remedio.
Pedro de la Rosa, que corría ese año
con Jaguar, cree que los oficiales de pista se equivocaron el domingo con su
colega de Renault: No sé lo que dice el reglamento, pero como piloto creo que el
coche de Fernando habría salido sin problemas si los comisarios de pista lo
hubieran empujado. Si no lo hicieron por seguridad, porque yo me salí allí en
2000 y se mató uno de ellos, lo entiendo. Pero si lo que argumentan es que no se
podía sacar el monoplaza, por las imágenes no parecía. Yo lo que veo mal es que
ni lo intentaran.
Su opinión es contraria a la del comisario español Joaquín Verdegay,
presente en el trazado italiano: Para mí, los oficiales de pista hicieron lo que
pudieron, pero el coche estaba empanzado y era imposible sacarlo sin una grúa.
Quizás pecaron de ingenuidad cara al público al no intentar
empujarlo.
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