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El Harry Potter de la F-1 sacó
su varita y llevó su Renault R24 a sobrevolar la curva más técnica de Monza, la
parabólica. Aquélla puede destruir una buena vuelta o culminar un gran registro.
El cuarto tiempo de Alonso estuvo por encima del potencial de un coche que, por
lo menos, este año sí le permite luchar en prestación pura con los mejores. Una
carrera más, volverá a optar al podio.
Su monoplaza debe de superar ya, a
golpe de evolución, los 870 CV. Es verdad, aún le falta para los más de 900 de
los cohetes que llevaban Montoya (segundo), Schumacher y Barrichello, pero con
unas dosis de talento y valentía permite compensarlo y quedarse a sólo 25
milésimas de la primera fila de la parrilla. Y a sólo ¡ocho! de Michael
Schumacher. Ni siquiera se tarda eso en pronunciar ese número. La lucha por
detrás de Barrichello fue emocionantísima (hay once pilotos en un segundo),
mientras el brasileño lograba la pole más veloz de la historia a una media de
260,395 km/h, con poco combustible y peso.
Se trata de un nuevo récord
(1:20.089), que supera el de la pole de Juan Pablo Montoya en el 2002 (1:20.264,
a 259,827). Ahora bien, no se trata de la vuelta más rápida de la historia,
porque esa la hizo en la precalificación de ayer el colombiano. El futuro papá
tiene una habilidad especial en este circuito, donde lo único que se exige es
tener muchos cajones.
En condiciones casi de calificación de las de antes, y después de una
vuelta perfecta, fue el primer hombre en bajar de 1:20 en el trazado actual. Su
1:19.525 y la velocidad media de 262 km/h quedarán en los
anales.
Juancho
sale justo delante de Alonso, y el Williams no es de los mejores en los primeros
metros. La llegada a la primera variante en la carrera de hoy puede ser de
infarto.
Después
de la calificación, en la que Alonso mandó a Trulli a más de cuatro décimas (8-7
para el italiano en el marcador de los sábados), el asturiano estaba algo
disgustado con no haber acabado tercero o en primera fila. Con su capacidad y la
del coche para hacer salidas atómicas, se habría plantado primero en la chicane
inicial del circuito. El gran temor es que llueva como apuntan las previsiones.
Un gran premio en agua en el circuito más rápido del Mundial puede ser una
odisea. Además, los Ferrari arrasarían sí o sí, y en seco por lo menos Fernando
puede presumir del mejor ritmo de carrera tras los bólidos
rojos.
De los
pilotos de detrás, ojo con Sato y Button, que prometen llevar más gasolina.
Raikkonen (séptimo) decepcionó un poco, pero tiene un sistema de salida tan
bueno como el de los Renault y se puede plantar arriba. Por último, no se batió
el récord de velocidad. Coulthard alcanzó 364 km/h, con Alonso en 361 km/h. Si
no llueve, podrá superarse en medio de la previsible fiesta roja.
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