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La Fórmula 1 es cada día más tierna.
Kimi Raikkonen se casa con Miss Escandinavia, Trulli hace lo mismo en secreto
con su novia de toda la vida. Montoya tiene a su mujer Connie embarazada de
siete semanas. Contaba Il Commendatore Enzo Ferrari que cada hijo que nace es
medio segundo de precaución que pierde un piloto. A Schumacher, dos niños, eso
no le afecta. Fue el más rápido del día con un registro en la primera sesión de
1:20.526. Hoy batirá el récord de vuelta rápida.
Ajenos a los sentimientos, los
equipos repitieron ayer los programas que ya habían ensayado hace sólo una
semana. Abrumados por miles de datos, los técnicos de Renault comprobaron la
inestabilidad de sus coches en las frenadas y en la parabólica. Alonso, noveno
en la segunda tanda (11º en el total), sólo bajó una décima de una a otra
sesión. Fue quinto en la primera libre.
La escudería francesa, pese a que
tiene un buen motor, no disfruta de la misma potencia de sus rivales. Por eso
deben llevar menos carga aerodinámica para acercarse en la velocidad punta. Así
las cosas, el podio estará caro. BMW lleva un supermotor en Monza de 915 CV, y
que aguanta siete segundos a 19.000 RPM. La Gazzetta habla de más, de 950, pero
ahí ya entran otras intenciones. Porque Ferrari está a un paso de Williams y no
tiene tantos caballos.
Montoya (un especialista en Monza con dos poles), Button (medio segundo
delante de Alonso) y Raikkonen (el más veloz de la segunda tanda), son serias
amenazas a un posible podio del español. El ritmo de carrera está del lado del
asturiano, que se movió ayer en un buen 1:22 bajo, pero a una vuelta le pueden
pasar casi todos los del club de los caballos desbocados.
El susto del día lo dio Pizzonia,
que, por cierto, tiene a su novia embarazada. El brasileño de Williams tuvo un
problema de frenos y destrozó el coche contra las protecciones de la parabólica.
El fantasma de un nuevo reventón se paseó por el circuito, pero por suerte la
causa no fue nada de eso. Está nervioso ante su última oportunidad de encontrar
un volante. Ralf puede volver en Shanghai.
Las estrellas del Mundial rodaron
poco, con una media de 25 vueltas. Es el absurdo de los viernes y una falta de
respeto al corazón y el bolsillo de los aficionados. Hasta 500 euros por los
tres días cuesta una entrada.
Mientras tanto, el mundo rosa inunda
un paddock que piensa ya en las vacaciones. Dicen que Briatore inició en el
Festival de Venecia un idilio con Nicole Kidman. Si es verdad, el mito se nos
derrumba.
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