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Tres puntos y tres carreras.
BAR ha sobrepasado a Renault en la lucha por ser el mejor equipo de los
mortales. La escudería anglojaponesa es segunda en el Mundial y el equipo de
Fernando Alonso va a echar el resto en los grandes premios que quedan. El primer
paso es el estreno este fin de semana en Shanghai de un R24 evolucionado en su
punto más débil, el comportamiento en curva. El piloto español llevará un nuevo
chasis y mejoras aerodinámicas. Así lo explica Bob Bell, director técnico: Los
cambios se centran en nuevos alerones, delantero y trasero, y en un bastidor más
ligero. El chasis lo probamos con éxito en Monza y Silverstone, y supone un
claro paso adelante en prestaciones.
Se trata, en principio, de la última
evolución en materia de comportamiento. Y demuestra que, al margen del caos del
caso Trulli, Renault está poniendo toda la carne en el asador para acabar detrás
de Ferrari en la clasificación de marcas: El chasis forma parte de nuestro
programa para reducir el peso del monoplaza, y el hecho de que lo estemos
introduciendo ahora es un indicativo de lo duro que estamos trabajando para
acabar segundos, cuenta Bell.
¿Para qué aligerar un Fórmula 1 si
todos tienen que pesar obligatoriamente 600 kg? La respuesta es sencilla. A
menos peso, más lastre se puede colocar en la parte central inferior del
monoplaza. De esta forma, se reduce el centro de gravedad y mejora el límite de
adherencia en curva. Estos cambios le pueden dar a Alonso un par de décimas por
vuelta que le podrían venir muy bien en carrera.
Respecto al motor, aún se espera la
llegada de otra evolución para Suzuka con otros cuatro o cinco caballos más,
pero sin perder de vista la fiabilidad. Bell, que trabaja desde Enstone con la
mente puesta también en 2005, cree que la guerra de este año no está perdida
todavía: En Monza, no pensábamos ser tan competitivos como lo fue Fernando. BAR
nos ha pasado, es cierto, pero los circuitos que quedan pueden ser más
favorables a nuestras posibilidades. Con mejoras previstas en el propulsor, el
objetivo es llevar los dos coches a los puntos y subirse al podio en las pistas
que nos favorezcan.
Ajeno a la comedura de coco de los ingenieros de su marca, Alonso pasó
ayer el día de compras por Shanghai y se acercó por primera vez al impresionante
trazado chino.
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