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En el pasado Gran Premio de Japón, el piloto español del equipo Renault,
Fernando Alonso, terminó la carrera en quinta posición. Su clasificación se
decidió realmente en dos etapas de la carrera. Primero en la calificación, donde
saliendo desde la undécima posición su ritmo se vio ralentizado por coches más
lentos, y después en el último repostaje, donde perdió mucho tiempo respecto al
piloto japonés Takuma Sato.
Cuando se elige una estrategia de dos paradas en lugar de tres, el tiempo por
vuelta se decide normalmente hacia el final de la carrera, cuando ya se ha
repostado pero tu rival aún está rodando con poca gasolina y por lo tanto con el
coche más ligero. Para vencer a un coche que va a tres paradas, la diferencia
entre los dos debe ser menor que el tiempo que tardará tu rival en repostar e
incorporarse de nuevo a la carrera. Si consigues adelantarle en ese margen de
tiempo, entonces habrás ganado una posición.
Para Fernando Alonso, este periodo crítico en su particular lucha por el
cuarto puesto con el piloto japonés Takuma Sato tuvo lugar entre las vueltas 35
y 40. Después de hacer su segunda y última parada al final de la vuelta 34,
Alonso había perdido demasiado tiempo en boxes y salió a la pista 17 segundos
por detrás del piloto de BAR. Esa diferencia resultó después insalvable para
adelantar al japonés cuando éste paró en boxes. Fernando no se dio por vencido,
pero con un coche de muy difícil manejo y sufriendo desde el primer momento
problemas de adherencia, el tiempo por vuelta de Fernando resultaba demasiado
lento como para arrebatarle al piloto de BAR el cuarto puesto. Así, el piloto
japonés aumentó la distancia que les separaba y entró en boxes con una ventaja
suficiente como para no ver amenazada su posición en la carrera.
Desde el comienzo Fernando tuvo problemas con su coche y el piloto japonés
fue aumentando su ventaja. No fue hasta la vuelta siete cuando Fernando empezó a
coger el ritmo de la carrera. Pero hasta entonces, y durante las primeras siete
vueltas, Fernando perdió diez importantísimos segundos respecto a Takuma Sato.
Segundos que, sin duda, le costaron el cuarto puesto de la carrera. Sin embargo,
y como el propio piloto español afirmaría después "algunas veces se tiene
suerte y otras no..."
El resultado final de la carrera fue un desenlace lógico del complicado fin
de semana que vivió el equipo. Luchando con BAR por la segunda posición del
Campeonato, y sin haber tenido opción de entrenar en seco, el equipo se vio
forzado a hacer una difícil elección de neumáticos sin apenas disponer de datos.
Finalmente, se optó por utilizar unos componentes blandos en la vuelta de
calificación, a pesar de que el asfalto continuaba mojado. En esas condiciones
un neumático blando implicaba un mayor agarre, pero también un desgaste más
rápido de las gomas. La vuelta de calificación en unas condiciones tan adversas
relegaba a los pilotos de Renault a unas posiciones en la parrilla de salida que
complicaban bastante su carrera.
Sin embargo, a pesar de las difíciles circunstancias, el piloto español logró
completar una gran carrera, como ya hiciera en el GP de China dos semanas antes.
El Renault R24 fue el octavo coche más rápido en vueltas largas (completando
hasta 20 vueltas sin repostar) y logrando una espectacular remontada desde la
undécima hasta la quinta posición. En el ranking de mejores tiempos, Fernando se
conformó con el duodécimo puesto, muy por detrás de su posición al final de la
carrera. Una astuta estrategia del equipo combinada con la tenacidad y
agresividad del piloto español, que de nuevo sacó el máximo partido al
rendimiento del R24 en la penúltima carrera de la temporada.
Si, como el equipo ha manifestado repetidamente, el R24 fuera más competitivo
en Brasil, entonces Fernando, que actualmente está en muy buena forma física,
sería perfectamente capaz de sacar el máximo rendimiento del Renault y de
terminar la temporada con muy buena nota. |