Bastante será si podemos terminar el
gran premio. No hemos hecho ni un kilómetro de pruebas". Esa era la realidad de
Fernando Alonso horas antes de su debut con Minardi en Fórmula 1 el 4 de marzo
de 2001.
El
asturiano llevó a la meta ese coche que acabaron de ensamblar el jueves antes de
la prueba. Allí comenzó una nueva era. Su físico cambió y la cara perdió
redondez a la misma velocidad que la ganaban algunos de los periodistas que le
seguimos desde entonces. Después de cruzar el desierto como probador y vivir un
GP de España desde el banquillo, su increíble 2003 hizo estallar la F-1 en
nuestro país. Aquí en Japón cumple su quincuagésima carrera en la categoría, y
puede marcar un hito menor, pero signifi cativo: el de entrar en el club de los
50 pilotos con más puntuación de la historia.
Desde China puede presumir de ser un
piloto centenario acumula 105 puntos en su vida deportiva) y está a sólo tres de
superar en la clasifi cación a un hombre mítico, Gilles Villeneuve (107),
malogrado padre de su compañero de equipo. Nos hemos acostumbrado a verle sumar,
sin darnos cuenta que lo que está haciendo es grande. Michael Schumacher, con
1.174 puntos es inalcanzable, pero con todo lo que le queda por delante el resto
de genios parecen más asequibles. Segundo es Prost, con 798, tercero, Senna, con
614. Y al cuarto, Piquet (485) podría cogerle, con mantener este ritmo, dentro
de ocho temporadas. Se supone que irá para arriba en su rendimiento y el sistema
actual de clasificación le beneficia.
Aún hay otro dato que revela por qué
Renault, Ferrari y el resto tienen en tan alta estima a Alonso: su regularidad.
En las últimas dos temporadas es el quinto piloto del mundo. Trulli, con el
mismo coche, está a casi treinta puntos. Sólo una vez no ha puntuado de todas
las carreras que ha terminado con la escudería francesa, esta campaña en
Silverstone. Si acaba así el año mejorará dos posiciones en la clasifi cación
del Mundial de 2003 (terminó sexto). Y eso después de no cometer ni un solo
error que le costara el abandono el año pasado, mientras que este ha tenido uno
y medio (Monza y Mónaco).
La mala suerte también le ha
perseguido, con averías cuando olía a podio. A pesar de que no ha podido repetir
triunfo en 2004, ahí quedan sus hitos, el más joven ganador, poleman y vuelta
rápida de la historia. Hemos pasado a la élite de la Fórmula 1, algo que parecía
lejano en Melbourne 2001 y que le tiene impresionado: "Nunca había pensado
lograr tanto en tan poco tiempo". Y lo que le queda. Sólo tiene 23
años...
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