Lo contamos el jueves pasado y
al final, por desgracia, se ha cumplido, el Ma-On condicionará el GP de Japón.
El fenómeno meteorológico que comenzó como una tormenta tropical ha adquirido
fuerza hasta llegar a los 250 km/h en su desarrollo en el mar y convertirse en
un tifón (número 22 del año según los expertos). Pasará por Suzuka a las ocho de
la mañana de hoy (hora española) y lo hará a una velocidad de 175
km/h.
No se
puede salir a la calle y, ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de
espectadores, pilotos y personal de los equipos, la FIA y la organización
decidieron ayer suspender en su totalidad las pruebas del sábado. Se calcula que
el temporal dura cuatro horas. Precalificación y calificación pasan a la jornada
del domingo (02:00). Sólo cinco horas y media antes de la
carrera.
Es la
primera vez en la historia que las inclemencias meteorológicas obligan a
suspender una jornada de un gran premio. Con buen tiempo previsto para el
domingo, los pilotos deberán salir casi a ciegas, con sólo dos vueltas a tope en
seco y una elección de neumáticos y reglajes del coche basadas en la experiencia
del año pasado. En el caso de Renault, su hándicap es que el R24 es bastante
distinto en su reparto de pesos y comportamiento al R23 de
2003.
Hoy, los
pilotos se ven obligados a encerrarse en el hotel del circuito con víveres
suficientes para no tener que salir de sus salones. Los tornos y todos los
elementos accesorios del paddock han sido retirados, los monoplazas metidos en
los boxes y el trazado de Suzuka, cerrado a cal y canto (puestos de la zona
comercial incluidos). Ayer se esperaba la inundación de las partes más bajas del
trazado, y la brusca subida de nivel de los lagos interiores del
mismo.
Posible suspensión. La primera jornada de la carrera estuvo
marcada por las pésimas condiciones de la pista, peores, según los pilotos, que
las de la carrera de Brasil del año pasado. Todos hablaban de la posibilidad de
suspensión, hasta el propio Montoya: Desde el coche no se veía nada, era
imposible. Para hoy se espera que caigan más de tres veces la cantidad de agua
que recibimos ayer. Lo anulan, seguro. Flavio Briatore, jefe de Renault, se
lamentaba de las condiciones climatológicas: Esto es un palo para todos. Es una
pena que suceda esto. Y la jornada del viernes no ha servido para
nada.
El caso es
que no se decidió la suspensión de la jornada del sábado hasta bien entrada la
tarde. A las seis se reunieron los responsables de la organización con Charlie
Whiting, jefe de seguridad, y hubo fumata blanca: De acuerdo con las
advertencias de las autoridades, y dadas las condiciones extremas del tiempo,
los comisarios han decidido aceptar la propuesta de los oficiales del circuito
de cerrar el trazado, según el artículo 141 del Código Deportivo de la FIA. Un
violento tifón nos ha privado de un día de Fórmula 1. Ahora lo que hay que
desear es que a nadie le pase nada.
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