|
El circuito de Suzuka, donde se disputa el Gran Premio de Japón, está
emplazado en "Suzuka Land" y fue construido por la compañía Honda en 1962 como
un parque temático de entretenimiento y diversión para las familias de los
trabajadores de su factoría más cercana. Fue la primera pista de carreras
permanente construida en Japón. En 1976 se disputó el primer Gran Premio de
Japón de Fórmula 1, pero fue en el circuito del Monte Fuji. Un año más tarde
también se corrió en ese trazado, y pasaron diez años hasta que, en 1987, y tras
adaptar Suzuka a la nueva reglamentación sobre seguridad, se disputó el primer
Gran Premio de Fórmula 1 en ese circuito. El piloto japonés que ha alcanzado un
mejor resultado en la historia de este Gran Premio es Aguri Suzuki, que acabó
tercero al volante de su Lola Lamborghini en 1990. El primer piloto nipón en
competir regularmente en la Fórmula 1 fue Satoru Nakajima, que fue compañero de
Ayrton Senna en el equipo Lotus Honda en la temporada 1987.
La configuración del circuito, con su distancia de 5.821 m, es distinta e
inusual, ya que forma la figura de un ocho. Es también un poco más largo que la
mayor parte de los circuitos modernos, por lo que los pilotos tienen que
procurar conservar los neumáticos con el máximo posible de adherencia, sobre
todo en los entrenamientos oficiales. Desde la existencia de Suzuka, el
automovilismo japonés experimentó un auge importante. Al principio, la pista se
utilizó para realizar pruebas de motociclismo y también para probar los motores
Honda turboalimentados de 1,5 litros, que han pasado a la historia tras ganar
varios mundiales en los años '80 y '90. La pista es muy exigente, y allí la
potencia del motor es fundamental en las partes rápidas.
La diversidad de curvas pide también otros atributos al coche. Se debe
equilibrar bien el monoplaza para que sea rápido y manejable en las dos eses
rápidas que siguen a la primera curva del trazado. También destaca la estrecha
chicane antes de encarar la recta principal, ya que requiere estabilidad en la
frenada y buena tracción mecánica para salir de la misma. La superficie es
muy abrasiva y la elección de neumáticos puede ser crucial. Tradicionalmente,
Suzuka es una carrera de dos paradas en boxes. A pesar de que eso significa que
cada período está compuesto por menos de 20 vueltas, es una carrera dura con los
neumáticos. El desgaste es alto debido a las altas velocidades, la abrasiva
superficie y a la carga que se impone sobre los neumáticos debido a los
numerosos cambios de dirección y a las ondulaciones de la pista. Los compuestos
deben estar en el rango medio en cuestión de dureza.
La primera curva es muy técnica, plana y rápida y se hace en cuarta. Hay que
ir lo más rápido posible, aunque esto puede complicar las cosas para la segunda
parte del viraje, ya que hay que frenar nada más salir del primer tramo y es
fácil perder la parte trasera del coche. Es una curva redonda de noventa grados
sin particularidades especial y que se hace en tercera. Lleva a la primera
ciega, que también se hace en tercera sin salirse de la línea para evitar
despistes. Lo más importante es mantener la velocidad. La cuarta curva se hace
en tercera y acelerando, lo que provoca mucho subviraje. Luego llega la quinta
curva donde se necesita toda la potencia. Es muy difícil y no se hace a tope,
aunque quizás en calificación, con poco combustible y neumáticos nuevos sí se
haga. El trazado va colina arriba y se reduce a cuarta para trazar la curva
Degner, que se traza a unos 200 kilómetros por hora tocando un poco el freno y
luego acelerando a tope. La segunda parte de Degner es un giro de noventa grados
que se hace en segunda y provoca mucho subviraje. Hay que apoyarse en el piano
de salida para salir bien. Después se sube a quinta hasta llegar a la horquilla,
que se hace en segunda o primera. Ésta es la segunda curva más lenta, y es muy
estrecha. La tracción a la salida es mala y hay que acelerar progresivamente. El
siguiente viraje, después de una bajada en ligera curva a la derecha, es la
curva Spoon, que se hace en tercera y cuya entrada es rápida y ciega, haciendo
que la frenada sea muy complicada y realmente no se vea la curva hasta que se
está dentro. Es fácil hacer un trompo. La segunda parte de esta curva se hace en
segunda y sale a la contrarrecta, donde se pone sexta. 130R es el nombre de la
siguiente curva, que es muy rápida pero no tiene zona de escape y, si uno se
sale, puede destrozar el coche. A la última chicane se llega en sexta y hay que
reducir a primera o segunda. Es la curva más lenta del circuito, pero es un buen
lugar para adelantar. Se usa el primer piano de dentro, aunque es muy alto, ya
que lo importante es pasar bien y después tener una buena salida para la recta
de meta, aunque puede haber muchos trompos si las ruedas están gastadas.
El circuito tiene actualmente una longitud de 5.807 km, y está previsto que
se den 53 vueltas al mismo en la carrera, con lo que su distancia total
recorrida será de 307.573 kilómetros. |