Luchadores, ambiciosos,
insaciables. Así son los campeones, así es Fernando Alonso. Que quede claro:
pase lo que pase, el asturiano no está dispuesto a rendirse en su afán de ser el
mejor, de buscar la gloria del triunfo. Aunque su coche se rompa o se quede
atrapado en la gravilla al borde de la pista. Un nuevo gran premio, una nueva
oportunidad. Como la de este próximo fin de semana en Japón.
Por eso no es extraño que Alonso
llegue a Suzuka con un firme propósito: Estoy más motivado que nunca para
superar a los BAR-Honda. Ese es el objetivo que se ha marcado para la recta
final del Mundial de Fórmula 1. Hay que conseguir el subcampeonato de
constructores para Renault: Ya dije después de la última carrera de China que
aquellos cinco puntos que sumamos allí podrían ser muy importantes en este final
de temporada. Y es así porque creo que podemos ser muy rápidos en los dos
últimos circuitos que nos quedan.
El asturiano también confía en que
la mecánica le ayudará en su desafío: Hemos mejorado mucho el coche a lo largo
del año, ahora es mucho más constante y competitivo que al principio del
Mundial. Por eso es fundamental acertar con la elección de los neumáticos, hacer
un buen trabajo durante todo el fin de semana y emplearnos a fondo cada vez que
saltemos a la pista.
Apoyando tanto optimismo, un dato que no se puede pasar por alto. Suzuka
es uno de los trazados favoritos del piloto español: Después del circuito de
Spa, en Bélgica, éste es mi favorito de todo el calendario. Es una pista
realmente exigente con los pilotos, técnico y que necesita una puesta a punto
equilibrada. Hay que trabajar duro para que el coche sea estable y que responda
bien a los cambios de dirección, además de tener un tren trasero que permita
afrontar con confianza las curvas rápidas.
Para
valientes. Otra
característica de Suzuka que entusiasma a Fernando es la buena dosis de coraje
que hace falta para ir rápido en sus zonas más delicadas: Hay que arriesgar en
las trazadas y eso a los pilotos nos gusta. Te pide ir al ataque en todo
momento, en cada curva, y muchas de ellas son ciegas. Hay que tener mucha
confianza en el coche para hacerlo.
Alonso explica con todo detalle la
forma de afrontar uno de los sectores más delicados y complejos del circuito
japonés, la zona de curvas conocida como las Eses: Son casi quince segundos de
continuos cambios de dirección que te ponen a prueba físicamente. No te puedes
relajar ni un momento, porque las ruedas no terminan de ir rectas nunca. La
trazada tampoco es nada sencilla, sólo hay una opción para marcar una vuelta
rápida: situarte en la mejor posición para tomar la siguiente curva y así
sucesivamente con el resto de ellas.
Tan importante resulta esta zona del
circuito, que los técnicos de Renault han trabajado a fondo para calcular una
relación de cambio idónea exclusivamente en las Eses. Cada una de las marchas
debe permitir aprovechar toda la potencia de motor disponible en las cortas
aceleraciones que se producen entre curvas, intentando que no sea necesaria
hacer una reducción.
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