La preparacion fisica

Fernando Alonso no volverá a subirse a un monoplaza de Fórmula 1 hasta mediados del próximo mes de enero, pero eso no quiere decir que descuide su preparación. Más bien todo lo contrario. El asturiano es uno de los pilotos de grandes premios mejor preparados físicamente y no es por casualidad. Dedica diariamente unas cuatro horas al entrenamiento, lo que le permite disfrutar de un nivel que el equipo Renault controlará durante los próximos días en Kenia.

En Malandi, en un complejo turístico propiedad de Flavio Briatore, la escudería convoca a sus pilotos para realizar uno de los dos stages físicos de pretemporada (el otro se desarrolla en Inglaterra). Allí han llegado hoy mismo en el jet privado del capó Briatore procedente de Londres y les espera una dura semana de pruebas físicas, entrenamientos... y también diversión. En ese tiempo, Alonso y su nuevo compañero Giancarlo Fisichella tendrán la oportunidad de poner su cuerpo a punto tras el periodo vacacional a base de sesiones de gimnasio, piscina, carrera, excursiones, remo, bicicleta de montaña, masajes y hasta tenis de mesa... lo único a lo que parece apuntarse el jefe Flavio con su barriguita.

Fernando está presente en la pretemporada africana desde 2002, cuando ejercía como piloto probador de la escudería al servicio de Jarno Trulli y Jenson Button. Ahora ni el italiano ni el británico siguen en Renault, así que el joven español deberá ejercer de anfitrión para Fisichella, que seguro que tendrá que aplicarse muy a fondo para mantener el ritmo que suele imponer Alonso (que le pregunten a Trulli al respecto...).

Y es que, contrariamente a lo que pudiera parecer, las exigencias físicas para un piloto de élite son elevadas, lo que les obliga a desarrollar una preparación digna de todo un atleta. Un gran premio de Fórmula 1 supone casi dos horas de altísima tensión, con el cuerpo soportando esfuerzos inimaginables y el corazón del deportista funcionando a pleno régimen: Alonso llega a alcanzar durante una competición las 190 pulsaciones por minuto, cuando su ritmo cardíaco en reposo es de únicamente 50, con una media durante todo el gran premio en torno a las 160.

'Nano' sabe bien que un bajón físico en carrera no sólo afectaría a su rendimiento al volante, sino que incluso representa un riesgo añadido al afectar a sus niveles de concentración y percepción. Por esa razón, no pasa ni una jornada sin que le dedique varias horas a la preparación física, dirigida por dos fisioterapeutas del equipo Renault.

En plena temporada, Alonso llega a entrenarse cuatro horas diarias combinando el trabajo de fuerza en el gimnasio, con el de resistencia a base de bicicleta (uno de sus deportes preferidos junto con el fútbol) o el footing. Tal perseverancia le ha llevado a situarse entre los pilotos de F-1 mejor preparados físicamente, superando con claridad a rivales tan significados como Juan Pablo Montoya, Ralf Schumacher, Rubens Barrichello y, desde luego, su ex compañero Trulli. Y esa pequeña ventaja que puede otorgarle estar fresco de principio a fin de un gran premio, en ocasiones puede marcar diferencias determinantes...