Es un placer compartir unos
minutos con Alain Prost, tetracampeón del mundo de Fórmula 1. El mítico
Profesor, un piloto que se hizo famoso por su carácter cerebral y que, pese a
las apariencias, era más rápido que el 90 % de la parrilla actual. Después de su
fallido periplo como director de equipo, el francés es consejero de la
asociación de constructores (GPWC) y habla con claridad y sensatez del actual
gran circo.
La
última vez que nos vimos fue hace cuatro años en el paddock de Suzuka, y
entonces me dijo que a usted quien de verdad le gustaba es Alonso. ¿qué opina de
su evolución? Ha
sido muy buena. Ha madurado como piloto y esta última campaña ha hecho grandes
cosas con un coche difícil de pilotar. Su mayor virtud es la consistencia. En
carrera, siempre aprieta y nunca se rinde. Esas son virtudes muy difíciles de
encontrar y yo ya supe ver su talento cuando competía en la Fórmula 3000. Si le
dan un buen coche, luchará con Schumacher por el título en 2005. No tengo niguna
duda.
Enfrente está un imperio. ¿Es mejor Ferrari que
Schumi? Es
demasiado fácil decir eso. Cuando gané mi última corona con un Williams en 1993,
la gente se empeñó en quitarme los méritos porque llevaba suspensiones activas.
En la F-1, y eso es lo que pasa cuando se critica a Michael Schumacher, muchos
ignoran que no consiste sólo en ser rápido. Todos se olvidan de lo que aporta el
alemán fuera de la pista y el cambio que ha pegado la escudería gracias a su
trabajo. Es el mejor piloto de su generación y un elemento aglutinador para sus
mecánicos e ingenieros.
Usted
estuvo en Renault y conoce a sus dirigentes. ¿Está en condiciones de batir
pronto a los bólidos rojos? Hay que tener confianza en Renault.
Cada año están más arriba y han vuelto con el único objetivo de ser campeones
del mundo. Y lo normal es que no paren hasta conseguirlo.
Y
luego está el tema de los neumáticos. ¿Podrá Michelin batir a
Bridgestone? Estamos en un periodo de cambios reglamentarios y es difícil hacer un
pronóstico. Pero los Michelin deberían partir con ventaja, al tener sus
ingenieros muchos más datos con los que trabajar. Sus neumáticos los llevan
todas las escuderías oficiales excepto Ferrari, que se ha quedado sola para
evolucionar sus compuestos.
Comparándola con la competición que protagonizó usted, ¿es aburrida la
F-1 actual? Sí,
es bastante aburida. Las reglas no son nada buenas para el espectáculo. Nunca
hay sorpresas, sólo si llueve. Y sólo pueden ganar cinco o seis coches. Si de mi
dependiera, eliminaría los repostajes. Todos paran las mismas veces y al final
la única diferencia la da el desgaste de los neumáticos.
¿Le
gustaría que su hijo Nicolás siguiera sus pasos como ha hecho Nelsinho
Piquet? Hasta
ahora no le he dejado, pese a que las carreras le gustan mucho. Lo primero era
que estudiara y, con 23 años, acaba de terminar la carrera de Económicas en
Colombia. Hace sus pinitos en la Fórmula Campus y, si vale, tendrá todo mi
apoyo. Nunca ha sido mi ideal que siguiera mis pasos, sobre todo por lo que
rodea a este mundo.
"Correr sobre hielo es divertido y no tiene
peligro" Al
margen de ser la imagen de algunas marcas, como los neumáticos Uniroyal, Prost,
que el año próximo cumplirá 50 años, mata el gusanillo de las carreras
compitiendo en el Trofeo Andros sobre hielo. Unas pruebas que se disputan en
estaciones invernales, y en las que lo más importante de todo es dominar el arte
de derrapar: "Competir sobre el hielo es muy divertido y relajante, y lo cierto
es que cada vez soy mejor en este tipo de pruebas. Cuando aún te gustan las
carreras, te sirven para sentir la pasión y la adrenalina y no tienes el
peligro, ni mucho menos, de la Fórmula 1. Aquí la velocidad es mucho menor".
Otra de las pasiones del profesor es el snowboard, que practica siempre que
puede: "Lo hago desde hace cuatro años".
"La
prensa en Francia maltrató a mi equipo" Sobre su experiencia como dueño de
una escudería, Prost Grand Prix, Alain sí que habla con ira: "No tuve suerte. A
diferencia de lo que mucha gente se cree, a mí me llamaron. Tener un equipo
propio se convirtió en un asunto de Estado y pensaron en mí para dirigirlo. Y
los resultados fueron muy buenos para la inversión. Pero todo se torció. La
actuación de Peugeot fue nefasta. En 2000 quiso dejar la Fórmula 1 por los
rallys y nunca nos dio buenos motores. Además, se produjo el atentado a las
torres gemelas en septiembre. Cambió el Gobierno, los patrocinadores dejaron de
invertir y la prensa francesa se empeñó en maltratar mi escudería. Por todo ese
cúmulo de cosas tuvimos que dejarlo. Pero ¿qué hubieran dicho con los resultados
de Toyota?".
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