Fernando Alonso (Renault) se despide hasta la próxima temporada sin victorias
pero con un meritorio cuarto puesto en el Mundial de pilotos. La mejor noticia
es la progresión mostrada por el asturiano, quien además de mejorar la
clasificación del año pasado (fue sexto con tres puntos menos que en 2004) ha
subsanado con grandes dosis de talento los problemas padecidos por Renault
durante toda la temporada.
A pesar de la
brillante victoria en el circuito brasileño de Interlagos, Juan Pablo
Montoya (Williams-BMW) no pudo arrebatarle la cuarta plaza del Mundial al
español, quien le supera en la clasificación definitiva por un valiosísimo
punto. El colombiano echó el cierre a una temporada especialmente difícil para
él y para su escudería con el mejor resultado posible en el Gp
de Brasil. Montoya se va de Williams con la cabeza muy alta.
El segundo puesto de Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes) también supo a
gloria después de un año aciago. El finlandés luchó denodadamente con Montoya
por el triunfo en Brasil y demostró haber superado los problemas sufridos por
McLaren durante gran parte de la temporada. En las últimas cinco carreras ha
sumado más puntos que en las 13 primeras.
En una temporada de insultante dominio de Michael Schumacher y
Ferrari, el batallador Montoya sólo pudo cantar victoria en la carrera más loca
de la temporada. La última prueba del año lo tuvo todo: lluvia, caos y un
duelo de infarto entre los máximos favoritos. Fernando Alonso fue el primero
en dar emoción a una carrera dominada por los caprichos del tiempo: ahora
llueve, ahora no. El español, que se colocó decimoquinto tras una penosa salida,
se vio beneficiado muy pronto por la arriesgada apuesta de su equipo y por la
sorprendente faciliad del trazado brasileño para expulsar el agua caída
poco antes de la carrera.
El asturiano fue el único piloto que optó por colocar en su monoplaza
neumáticos de seco, previendo que no volviera a llover. El resultado de
su atrevimiento fue una espectacular remontada que le colocó al frente de la
carrera durante varias vueltas, mientras el resto de pilotos regresaba a los
'boxes' para sustituir sus ruedas de mojado por gomas lisas. En realidad fue un
espejismo, porque en cuanto el asturiano realizó su primera parada (cuatro
vueltas antes de lo previsto), Montoya regresó a la primera plaza. La
recuperación de Williams y McLaren en el último tramo de la temporada ha
devuelto a Renault a una posición más real que lo que refleja la clasificación
de constructores.
La batalla estaba entre el Williams de Montoya y el McLaren de Raikkonen y
así se llegó hasta la última vuelta. Ni siquiera el brasileño Rubens
Barrichello (Ferrari), que corría en casa, pudo interferir en el duelo entre
el colombiano y el finlandés. 'Rubinho', muy decepcionado tras la carrera, se
tuvo que conformar con el tercer cajón del podio, mientras que su compañero
Michael Schumacher obtuvo el peor resultado de la temporada, al margen de los
abandonos en Montecarlo y Shanghai. El pentacampeón fue séptimo y sólo sumó dos
puntos. Un drama. |