2005 Llega la formula media

 
Por narices. Y por el bien de la seguridad. Esos han sido los argumentos utilizados por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para imponer unas medidas que reduzcan la velocidad de los Fórmula 1 desde la temporada 2005. El Consejo Mundial de este organismo se reunió ayer y aprobó estos cambios, que afectan a motor (con duración para dos grandes premios), neumáticos (el mismo juego para calificación y carrera, sin cambios en boxes salvo pinchazo) y chasis, con una reducción sobre el 20 % de la carga aerodinámica.

Pero han ido más allá. Pese a la oposición de Honda, BMW y Mercedes han aprobado la reducción de la capacidad de los motores para 2006. De V10 y tres litros pasarán a ser unos V8 de 2,4 litros. De 1000 a 700 CV de potencia. Con todas las modificaciones, monoplazas cinco segundos por vuelta más lentos que en la actualidad. Vuelven los Fórmula 2.

Este proceso revolucionario lo inició el presidente del máximo organismo del automovilismo, Max Mosley, a mediados de año. El 30 de junio, después de varios accidentes de gravedad como el de Ralf Schumacher, el Consejo Mundial aprobó las medidas técnicas, con una imposición a los equipos: o lo aprobáis vosotros, o deberéis hacerlo obligatoriamente. Y así ha sido...

Se les dieron tres opciones, y la que ha salido triunfante es la segunda. Pero sin el quórum necesario de las escuderías. Se necesitaban ocho votos favorables de diez posibles y el mejor valorado por el Grupo Técnico de la F-1 se quedó en un simple siete a tres. Después de que tampoco se llegara a un acuerdo en la última reunión del 15 de octubre, la Federación decidió ayer poner en vigor su propia reglamentación, que incluye restricciones aerodinámicas y de motor.

En el capítulo de la limitación de gastos es destacable la posibilidad que se da a los equipos pequeños de utilizar en 2006 los motores V10, pero con limitación de revoluciones. Se puede lograr el mismo nivel prestacional que con los V8 de 2,4 litros, cuenta el comunicado. La FIA reconoce que este es un paso atrás, algo que no gusta demasiado a los aficionados. De este modo, acabamos con la escalada de potencia actual, con propulsores cercanos a los 1.000 CV, lejos ya de los 650 que tenían cuando se limitó la cilindrada de 3,5 a 3 litros. Justo después de las muertes de Senna y Ratzenberger en Imola, argumenta Mosley.

La última idea que circula para la temporada próxima es la posibilidad de imponer una parrilla de 26 coches. Los seis grandes (Ferrari, Williams, McLaren, BAR, Renault y Toyota) pondrían tres monoplazas en pista y los cuatro privados (Sauber, el antiguo Jaguar, Jordan y Minardi) mantendrían dos.

De esta forma, el gran circo podría permitirse la posible pérdida a mitad de año de uno de los pequeños y curarse en salud ante la prevista entrada de dos nuevas escuderías, una árabe y otra rusa, en el más esperanzador 2006. Entonces volverían a los dos actuales. Liuzzi, Wurz, Davidson, Montagny o Zonta, entre otros, están con la caña puesta para ser el tercer hombre de estas escuderías.