| Cuando los
ingenieros llegamos a un circuito lo hacemos con toda una base de datos que nos
permite evaluar el rendimiento de nuestros coches y determinar la puesta a punto
más apropiada para los mismos. Estos datos nos ofrecen todas y cada una de las
especificidades del circuito y los factores que pueden afectar al rendimiento
del coche en los tres sectores del trazado. Aunque se estudian y evalúan
multitud de parámetros, los cuatro factores prioritarios son la carga
aerodinámica, el rozamiento, la adherencia y la potencia de motor.
Centrándonos en el circuito de Interlagos, se trata de un trazado con dos
sectores muy similares con una larga recta y una serie de curvas (S1 y S3) y
otro, el intermedio, que es mucho más revirado y representa el 50% del tiempo
por vuelta. El sector 1 empieza en la misma línea de cronometraje y comprende
tres curvas: la T1 que se toma en segunda y a unos 95 kph; la T2 que se traza a
unos 160 kph y en 3ª; y la T3, de la que se sale a unos 240 kph antes de atacar
la recta de contrameta donde finaliza este primer sector. El segundo sector
incluye ocho de los doce virajes del circuito, que van de la T5 que se toma con
el acelerador pisado a fondo y superando los 240 kph hasta la T10, donde la
velocidad se reduce a los 80 kph. El tercer y último sector comienza entre las
curvas T11 y T12 y en realidad sólo incluye un viraje (T12 a unos 110 kph) y la
aceleración en pendiente ascendiente hasta la línea de meta.
Cuando preparamos la puesta a punto del coche para Interlagos, hemos de
buscar un equilibrio entre conseguir un buen crono por vuelta y contar con la
velocidad suficiente en la recta principal para poder adelantar a otros coches y
poder conservar nuestra posición en carrera. En general, trabajamos sobre una
velocidad punta en recta de unos 320 kph aproximadamente. Sin embargo, si
decidimos alterar esa punta de velocidad, entonces las especificidades del
sector nos permiten calcular el impacto que ese reajuste tendría en el tiempo
total por vuelta. Este puede ilustrarse de una forma mucho más clara
introduciendo dos valores muy distintos.
Por ejemplo, si decidiéramos reducir nuestra velocidad punta en recta entre 5
y 8 kph cargando más ala en el coche, entonces las simulaciones nos muestran que
perderíamos únicamente unas milésimas de segundo en el tiempo por vuelta, pero
la forma de perderlas es realmente interesante. Este cambio nos haría perder
0.06s en el S1 y 0.15s en el S3, los dos que incluyen rectas, mientras que
ganaríamos 0.2s en el S2, que cuenta con muchos más virajes. Pero si nos ponemos
en el caso contrario, es decir, si reducimos nuestra carga aerodinámica para
mejorar nuestra velocidad en recta en unos 10 kph, entonces perderíamos 0.25s en
el tiempo por vuelta completo - ganando 0.15s en los sectores S1 y S3, pero
perdiendo cuatro décimas de segundo en el S2. Rebajar la carga aerodinámica del
coche nos aportaría beneficios en nuestra velocidad punta en recta y en los
sectores S1 y S3 (el escaso número de curvas en estos sectores implica que la
pérdida de tiempo sea menor), pero en cambio nos penalizaría de una forma
significativa en el S2. Alterar los niveles de carga aerodinámica siempre
implica unas ganancias y unos pérdidas en función del mayor o menor apoyo del
que dispone el coche sobre la pista.
Si analizamos detalladamente las características de cada uno de los tres
sectores del circuito de Interlagos, comprendemos rápidamente que un aumento de
la adherencia nos aportará beneficios en el segundo sector, que es el que
incluye un mayor número de curvas. Un teórico incremento del 5% de la adherencia
(una diferencia mucho mayor que la que pueden ofrecer dos compuestos de
neumáticos preparados para completar una distancia de carrera) nos serviría para
reducir en 1.25s nuestro tiempo por vuelta. Un 60% de esta mejora (0.75s)
vendría dada por nuestro crono en el segundo sector - donde ganaríamos tres
veces más que en los otros dos (0.25s en cada uno). En cambio, un aumento en la
potencia del motor nos aportaría ganancias en el primer y tercer sector. Un
incremento también del 5% (unos 45 caballos de potencia) nos permitiría ganar
0.2s en el S1 y S3, y tan solo 0.1s en el S2.
¿Y por qué son tan útiles estos datos para los ingenieros durante un fin de
semana de competición? Fundamentalmente porque constituyen una base de trabajo
que les permite comparar el rendimiento del coche con los de sus rivales a lo
largo de todo el fin de semana. Podemos llegar a saber cual es nuestro nivel de
rendimiento en relación al de nuestros rivales y de esa forma interpretar las
posibles diferencias en cuanto a velocidad o tiempo por vuelta. Por ejemplo, si
somos muy rápidos en el S2, pero no lo somos tanto en el S1 y S3, entonces es
que estamos abusando del apoyo aerodinámico. Pero si esta velocidad nos permite
ser competitivos en el tiempo global por vuelta, entonces eso podría indicar que
estamos rodando con una carga de combustible menor que nuestros rivales. Esta
base de datos con todas las especificidades de cada uno de los sectores del
circuito les permite a los ingenieros de carrera marcarse una serie de puntos de
referencia que necesitan para acertar con sus decisiones a la hora de elegir una
puesta a punto del coche competitiva. |