Bob Bell, director técnico de Renault, reconoció en una
entrevista del equipo que sabían desde el primer día que el R24 era algo
impredecible y nervioso llevado al límite. "El R24 supuso un paso hacia delante
respecto al R23, más ligero, con la distribución de pesos optimizada, con el
punto fuerte en la aerodinámica, la tracción y el uso de los sistemas
electrónicos, así como el nuevo motor, sobre todo considerando que partíamos de
una arquitectura nueva, pero debo admitir que no esperábamos que fuera más
difícil de conducir, ya que durante su diseño no tocamos nada de eso respecto al
R23. Según los pilotos, el coche era algo impredecible al límite y más nervioso
en curvas rápidas, y sabemos que era inestable a alta velocidad", afirma Bell,
así como que trataron de atajar el problema sin erradicarlo por completo.
"Trabajamos duro en ese área e hicimos progresos significativos, sin embargo,
haber erradicado completamente el defecto habría requerido una modificación de
partes fundamentales del coche, como el monocasco, y decidimos no hacerlo,
primero porque los cambios para 2005 significaron movilizar recursos humanos y
materiales ya desde el mes de julio, y además el R24, tal y como estaba, era lo
suficientemente bueno para permitirnos luchar con los de delante".
Para
Bell, haber destinado parte de los recursos del coche de 2005, el R25, a mejorar
el R24 en la última parte de esta temporada habría sido "una decisión
equivocada".
El R25, más fácil de pilotar Bell
señala que se han redoblado los esfuerzos con el nuevo R25, acorde a la nueva
reglamentación. "La pérdida aerodinámica es significativa y estamos trabajando a
fondo en el túnel de viento. Sabemos que el nuevo coche a va a ser bueno, con
electrónica nueva y un motor altamente modificado. En el aspecto mecánico, las
prioridades son la fiabilidad así como hacer el coche más fácil de
conducir".
Bell también afirmó que le parecen bien los cambios en el
reglamento ya que "en la F-1 se alcanzando un límite de peligro inaceptable".
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