Fernando Alonso es un fenómeno. Ha sido el más joven en
lograr una pole position, y el piloto más joven que ha conseguido una victoria
en un Gran Premio. Superestrella en su país, pertenece a uno de los deportes de
mayor "glamour" del planeta.
¿Cómo se describe a sí mismo? «Ante todo como un tipo normal» sonríe. «Nunca he estado totalmente
obsesionado por las ganas de llegar a la F1. Para mí, mi profesión también es
normal, con sus inconvenientes, su presión, sus restricciones. Por supuesto, hay
también ciertos privilegios. ».
Fuera de la pista, Fernando se
protege de las cámaras y se rodea de su gente. Reside en Oxford, cerca de la
fábrica de Enstone, desde hace algunos años, lejos de la atención que suscita su
aparición en España. Se relaja como todos los jóvenes de su edad, jugando al
fútbol, al tenis, haciendo bicicleta, yendo al cine, y sigue los resultados de
su club de fútbol preferido, el Real Madrid. Como un tipo normal. «Los super-héroes no existen en F1», nos dice. «Para conocer el éxito, todos debemos cumplir nuestra tarea y ofrecer
el máximo. Incluido el piloto. Somos únicamente un elemento que forma parte del
equipo».
Más
bien tímido, leal, algo rebelde a veces y sobre todo apasionado. Esto es, en
pocas palabras, lo que caracteriza a Fernando. Tranquilo y divertido fuera de la
pista, cambia de rostro cuando cruza las rejas del paddock. Lo superfluo,
entonces, ya no tiene cabida. Alonso se concentra al 100% en su trabajo sin
descanso, desde los primeros entrenamientos hasta los últimos metros de carrera.
Sin embargo, nunca le falta una sonrisa, un pequeño chiste, unos juegos
malabares. Pregunte a las personas que le conocen bien.
Al volante de un
Fórmula Uno, el terror de Oviedo toma otra dimensión. «Cuando
me bajo la visera y salgo del garaje, la sensación de libertad que siento es
indescriptible», nos confiesa. «Sencillamente, yo doy
todo y trato de encontrar los límites del coche».
Su estilo es el
de la nueva generación: Fernando utiliza todo el potencial del coche y sus
ayudas electrónicas. Frena más tarde, más enérgicamente, entra de manera
agresiva en la curva y se apoya en el antipatinado en la salida. Su velocidad es
constante del principio al final de la carrera. El español, dicho esto, también
puede ser muy sutil: su control en pista húmeda, por ejemplo, lo hace uno de los
mejores bajo la lluvia. En carrera, sabe luchar rueda contra rueda, pero nunca
da "golpes bajos". Y su aprendizaje todavía no ha terminado. «Tengo sólo 23 años y cada año me aporta más experiencia», nos
dice. «Imposible relajar su esfuerzo», excepto el fin de
semana, cuando el encarnizado competidor sale de su coche y deja paso al
simpático ovetense. Doctor Fernando y Mister Alonso.
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