Flavio Briatore

Cuando entró en un paddock de F1 por primera vez, en Australia, en 1988, Flavio Briatore no sabía lo que era una carrera de automóviles. Responsable entonces de las actividades del Grupo Benetton para el continente Norteamericano, Flavio estaba a años luz de los circuitos.

Sin embargo, un año después se encargaba de la dirección comercial del equipo Benetton. Este cometido, que debía ser algo transitorio, se convirtió rápidamente en algo definitivo.

Algunos meses después, Flavio Briatore se hacía con la dirección del equipo. En ese momento, no prejuzgó nada e intentó hacer su trabajo como le pareció. Esa sería después su mayor fuerza. El italiano rompió lo establecido. Frases chocantes, gorra al revés, música, lentejuelas. Gracias a él, la F1 ha cambiado el rostro. «La F1 es al mismo tiempo un mundo técnico y un mundo de comunicación: yo pretendo conciliar los dos. La carrera no es más que una pequeña parte del sueño que nosotros ofrecemos», dice él. ¿El éxito? Llega muy deprisa. Benetton consiguió tres coronas mundiales (dos títulos de pilotos y un título de constructores) entre 1994 y 1995.

Dos años después de la consagración, Flavio decidía distanciarse en su implicación en el deporte del automóvil. Se alejó un poco, comercializando los V10 Supertec en F1, pero no pudo rechazar la propuesta de Renault en 2000: el constructor francés decidió entonces implicarse, con un monoplaza al 100% de la firma del rombo, recomprando Benetton. Renault logró el cuarto puesto de los equipos en 2002 y 2003. El año pasado, el equipo terminó el campeonato en tercera posición.

 

Flavio Briatore resume su visión de la carrera en pocas palabras. «Yo no veo nada romántico en la F1.», nos cuenta. «Es una disciplina muy difícil. Visto desde afuera, son coches que circulan el domingo y grid-girls. La realidad es que es un trabajo en cada momento. Yo dirijo un equipo de F1 como si fuera una empresa. El lado pasional de la F1 debe quedar a un lado cuando se trata de tomar las decisiones.»

La visión comercial es uno de los puntos fuertes que confiesa Flavio, con el enfoque del marketing que siempre ha atraído a los patrocinadores de la F1. El italiano también se ha convertido en uno de los principales detectores de jóvenes talentos, a los que acompaña desde las disciplinas más básicas hasta el más alto nivel del deporte automovilístico.

«Para mí, los pilotos no son estrellas», nos comenta. «Son el mejor eslabón de una cadena y representan el trabajo de un millar de personas cada vez que se suben al coche. Deben ser informados de sus responsabilidades y comportarse en consecuencia.»

La temporada 2005 marcará una nueva etapa en la vida del equipo. La receta de Flavio Briatore no cambiará: «Ser exigente con los otros y con uno mismo, hacer hincapié en la disciplina, la creatividad, el buen hacer. Poder tomar decisiones con rapidez, con eficacia. Ser internacional». Bienvenidos a Renault F1 Team.