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A veces resulta difícil
separar el grano de la paja, sobre todo en una pretemporada repleta de coches
metrosexuales. Es decir, híbridos, a caballo entre dos reglamentos. ¿Qué
porcentaje del Jaguar 2004 tiene el Red Bull que lucha en Cheste por captar
patrocinadores? El milagro de la bebida que da alas se antoja excesivo para
resucitar a un piloto como David Coulthard. Un poco más, sólo diez milésimas, y
el escocés revienta ayer el récord de la pista. Con menos gasolina que el
Ferrari de automodelismo por fascículos. Por eso, Alonso se fue ayer con el buen
sabor de boca de haber sido el piloto más rápido de la nueva generación de
monoplazas 2005. Al menos por delante de los BAR y Toyota que estuvieron ayer en
el trazado valenciano.
El 1:10.398 que se marcó ayer con el R25 le sirvió para endosarle casi
dos décimas al mucho más rodado Toyota TF105 (en la pista desde principios de
enero) de Trulli. Y siete décimas a Takuma Sato con el BAR con licencia para
ganar (007, con perdón). Sin contar que rebajó el mejor registro del R24
híbrido, el 1:10.6 de la semana pasada. Todo esto, sin realizar puesta a punto
específica para el circuito valenciano. Su trabajo se centró en conocer cómo
respondía el monoplaza a los cambios en los reglajes. Así se establecen las
referencias para el futuro.
Es decir, que, salvado el pésimo
miércoles de averías electrónicas, el nuevo coche de Alonso repitió ayer las
buenas sensaciones de su debut. Es rápido desde el inicio y ahora lo que hay que
hacer es que sea fiable. Y en eso la jornada también fue positiva. Sólo hubo dos
parones, al principio y al final. El último, a las cinco y diez de la tarde,
sirvió para dar por concluido el día de pruebas. En total, el asturiano rodó 87
vueltas, más de lo que duraría un hipotético GP del Mediterráneo. Y con tandas
largas, de hasta 25 vueltas al trazado. Su mejor tiempo lo consiguió en la
número 51, en torno a las cuatro de la tarde.
La buena noticia también es que no
se ha registrado ninguna rotura de motor. Algo de lo que no pueden presumir ni
Sato ni Trulli, que vieron salir humo de sus monoplazas durante la jornada de
ayer. La climatología, mucho más benigna por la ausencia de viento, permitió los
buenos tiempos que acompañan a estas líneas.
Hoy le tocará el turno con el nuevo
Renault a Fisichella. El italiano se quedó ayer sin su primer día de test y se
dio cuenta de quién es el número uno de la escudería. El equipo de ingenieros
recuperó ayer la sonrisa. De Pat Symonds a Christian Silk, jefe del equipo de
pruebas: "Estamos aprendiendo muchas cosas del comportamiento del coche. En este
momento es importante comprender cómo reacciona el R25 a los cambios de los
reglajes. En estas condiciones, resulta impresionante la consistencia del
monoplaza en las tandas largas. Y que Fernando disfrute con su pilotaje". El dos
y tres de febrero, Alonso volverá a estar en Valencia para vivir su primer duelo
con Michael Schumacher. |
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