Alonso en Melburne
La cuenta atrás ha comenzado. Falta menos de una semana para el Gran Premio de Australia, prueba inaugural del Mundial 2005 de Fórmula 1, que ayer empezó a calentar motores en Sydney, con una exhibición del piloto local de Williams-BMW, Mark Webber, a los mandos de su monoplaza. El australiano rodó en el emblemático puente de la ciudad, una de las construcciones más representativas del país de los canguros y el puente con arco de acero más grande del mundo.

Si se trataba de pulsar el ambiente del país ante la inminente llegada del gran circo, la respuesta no pudo ser más positiva. Miles de espectadores se agolparon en torno al famoso edificio de la Opera para seguir en directo las evoluciones de su compatriota, e incluso un canal de televisión retransmitió las imágenes para todo el país. Webber realizó una docena de pasadas por el puente y, al bajarse del coche, una sonrisa recorrió su cara: "Rodar con 900 caballos sobre este monumento ha sido una sensación increíble. El sonido del motor sobre el mar era fantástico".

Ayer Webber no tenía rival, pero eso cambiará el próximo domingo. Todas las escuderías han comenzado la larguísima travesía hasta el continente australiano. Por supuesto, entre ellas está Renault. Fernando Alonso inició ayer domingo el viaje hasta Melbourne. Allí le espera su box en el circuito semiurbano de Albert Park. Un box en el que el asturiano comenzará su cuarta temporada en la Fórmula 1, aquella en la que, según predijo Flavio Briatore hace ya algunos años, debía convertirse en campeón del mundo.

Alonso llega a Australia tras completar una pretemporada impactante. La mejor, sin duda alguna, desde que llegó a Renault. Sus tiempos y ritmo de carrera han impresionado tanto en Cheste como en Montmeló, dos circuitos con características muy diferentes. Todos, desde sus compañeros en la parrilla, hasta figuras legendarias de este deporte como Niki Lauda o Alain Prost, le señalan como el piloto a batir en la cita australiana.

El domingo, Alonso podrá confirmar las expectativas, aunque él, fiel a sus principios, mantiene la cautela. Sobre todo, por la nueva reglamentación, que aún no se sabe de qué manera va a afectar a los equipos. Pero también, porque el nuevo Ferrari, la máquina con la que Michael Schumacher ha dominado los últimos cinco mundiales, no estará lista hasta Barcelona. Tal vez antes si las cosas marchan mal. Ahí empezará otro Mundial. De momento, lo más cercano es Australia. Y una semana pasa volando...

Renault desplaza 33 toneladas de material hasta Melbourne
Fernando Alonso no ha viajado solo hasta Australia. Renault ha desplazado un total de 33 toneladas de material en una complicada operación de logística gestionada por Jean Pierre Raymond, responsable de la escudería francesa del traslado. Entre el equipaje destaca la presencia de ocho motores, que se han enviado desde el aeropuerto de Stansted, en Londres. Un punto en el que coinciden la mayoría de escuderías. Esos motores se reparten en varios viajes para evitar males mayores, y la seguridad y la confidencialidad son las dos prioridades, por los que los motores son enviados en contenedores seguros y sellados.