El cinco de la suerte

 

En algún lugar de Australia de cuyo nombre no quiero acordarme, nació para la Fórmula 1 hace cinco años un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga de internet, rocín flaco (un Minardi) y galgo corredor (su compañero de entonces, el brasileño Tarso Marques). Quijote Alonso vaga desde entonces por los campos del mundo desfaciendo entuertos y enfrentándose a un gigante de siete brazos, Michael Schumacher, un auténtico molino cada vez que luchas contra él. Ahora, acompañado de Sancho Panza Fisichella, pretende derrotar al fin a ese enemigo implacable. Son otros tiempos. Instalado en su locura por ganar, tiene un nuevo caballo, que en vez de Rocinante parece Babieca. Con el dorsal cinco entre los ojos, el mismo que llevó a conquistar sus primeras tierras al todopoderoso señor de Alemania. Un número de campeones.

Si Cervantes levantara la cabeza... En fin, entremos en materia. Si hay un número de suerte que no sea el del campeón en la F-1 ése es el cinco. Y no sólo por Michael Schumacher. De la era moderna también han sido campeones Nigel Mansell (Williams), en 1992, Damon Hill con idéntico coche en 1996 y otros tres grandes más entre los que se encuentra Fittipaldi (McLaren, 1974). Nos extenderemos más adelante en analizarlos.

Pero es que la temporada del 5, está marcada por más curiosidades casi esotéricas. Una especie de puzzle cósmico en el que coinciden el año en el que nos encontramos (sin rima, por favor), el nombre del coche, R25, y las propias características de la carrera deportiva del asturiano. Ya lo hemos dicho, Fernando lleva tres temporadas disputando grandes premios, pero tiene otra más en la F-1 como probador, así que esta es la quinta. La de la madurez. La que le hace frenar con frialdad la euforia de sus vasallos caza-autógrafos, mientras todos los demás caballeros de este reino imaginario le sitúan cara a cara con el dragón rojo. Ferrari, el arma secreta del gigante.

Hay más. ¿Cuántos años tiene el asturiano? Respuesta acertada, 23. ¿Y cuál es la suma de las dos cifras? Premio, el 5. Esto parece la cábala. Pero es que, además, el ovetense está en el club de las cincuenta carreras disputadas. 51, concretamente. Vale, en esta la teoría falla un poco, pero no es así si buceamos en la historia del piloto español. Porque en una de sus carreras, el GP de Bélgica de 2001, abandonó en la primera vuelta. Algunos consideran que lleva 50 al no pasar entonces ni una vez por meta.

Alonso también pertenece desde el final de la pasada temporada al club de los 50 mejores pilotos de siempre en puntuación. Es el 49 de la historia, con 114 puntos justo por delante de... otra casualidad, su compañero Fisichella. Fernando ha liderado 159 vueltas una carrera y ha sumado en dos años 55 y 59 puntos. Y tenía quince años cuando se proclamó campeón del mundo de karts. Siempre con el cinco por medio.

Podíamos seguir, pero con el sol sonriendo de momento en Melbourne, como si de La Mancha se tratara, sólo queda desear que los buenos augurios se cumplan. Que el quinto coche de Renault (el primero fue con Benetton) desde su regreso a la Fórmula 1, sea digno de un ganador. Y Alonso se convierta en el campeón número... seis con un motor de la firma francesa. Mansell, Prost, Schumacher, Hill y Villeneuve, otro de sus compañeros, son sus ilustres antecesores.