Un año más, Fernando Alonso vuelve al podio de Australia tras completar una espectacular
remontada desde el 13º puesto que tenía en parrilla. El asturiano completaba
el doblete de Renault en una carrera que venció su compañero Fisichella.
Barrichello terminó segundo, manteniendo el orgullo de Ferrari, ya que
Schumacher completó un aciago fin de semana con un abandono.
Nos quedaremos con la duda de saber qué hubiera pasado si la
primera serie de calificación hubiera tenido las mismas condiciones para todos.
Es jugar a ser adivino, pero lo cierto es que por esos caprichos de la
climatología parecía que la carrera estaba muy decantada de antemano. Y así fue
para Fisichella, líder cómodo de principio a fin.
- Renault presenta su candidatura
Pero por detrás de él hubo tiempo y material suficiente para echar por tierra
la idea de que la apuesta de Renault no era ganadora. Esta réplica se basó en el
dominio de Fisichella, pero sobre todo en el carisma de Fernando Alonso,
capaz de alcanzar un nuevo podio tras una espectacular remontada.
Lo del asturiano es cosa de estudio. Él es la constante de una ecuación en la
que la mecánica de su coche, la estrategia del equipo y el inestimable talento
de sus manos dan como resultado una posibilidad que empieza a dejar el camino
del sueño para hacerse real. Sólo así se explica que el español alcance un podio
que apenas unas horas antes parecía increíble. Sin embargo, la carrera de Alonso
no es un milagro, sino la promesa de espectáculo y resultados. La ilusión
ya está generada.
Entre los dos coches de Renault se coló Barrichello. Escudero habitual de
Schumacher, tuvo que asumir el protagonismo por parte del equipo italiano y lo
hizo bien, remontando también desde su décima posición de salida y dando de
paso un toque de atención a quienes pensaban en una Ferrari deshauciada.
Faltó Schumacher en la foto del podio, y como advertencia, más real y
tangible que nunca, su puesto fue ocupado por un piloto de Renault. Pero el caso
del alemán debe analizarse con cuidado. Aunque eso sí, el que la suerte no le
haya acompañado ya es al menos un signo diferencial con respecto a otros
años. En todo caso, este mal resultado del 'kaiser' podría adelantar la
llegada del nuevo coche. Veremos si hasta entonces les siguen poniendo las cosas
difíciles.
- McLaren, la otra alternativa
Otros de los llamados a meterse en la pomada son los McLaren. Discreta
carrera de Montoya -sexto- pero muy buena de Raikkonen -octavo-. Pese a que el
colombiano sumó más puntos, 'Kimi' debería apuntarse el duelo entre
compañeros. El finlandés se vio obligado a salir desde los boxes, tuvo que
hacer una parada extra para arreglar una parte desprendida del chasis y aún así
tuvo tiempo para alcanzar un punto. Un buen resultado para la otra escudería
destinada a amargar la vida a Ferrari esta temporada.
El desorden alimentado por la lluvia en la clasificación dió lugar a una
carrera extraña, no tan accidente como en temporadas precedentes y que dio
importancia a algunos actores llamados a un papel secundario. Fue el caso
de los Red Bull: Coulthard -cuarto- rozó un podio con el que la nueva escudería
ni soñaba y Klien acabó séptimo. Más perdidos acabaron los Williams, 'salvados'
por el quinto puesto de Weber y los BAR Honda, que demostraron que aún deben
trabajar duro para solucionar los problemas de los test invernales. Tienen
tiempo, Australia es la primera carrera y esto no es como empieza sino como
acaba. La bandera de cuadros siempre dicta sentencia. |