Vuelta rápida
Asturias, patria querida, Asturias de mis amores!" A voz en grito, un pequeño grupo de fans españoles despidieron así a Fernando Alonso del circuito de Albert Park. Lo nunca visto. Y no era para menos. En su retina aún estaba el carrerón que el ovetense había realizado tres horas antes. El auténtico protagonista del arranque del Mundial, del 13º al podio sin ningún abandono. El asturiano remontó con valor, agresividad y un ritmo de carrera demoledor. Si la lluvia no le frena el pasado sábado, él habría sido el vencedor. En cualquier caso, ahí queda la mejor vuelta rápida en carrera (1:25.683) y la segunda (1:25.984). Nadie fue más veloz que él y si no llega a ser por el tapón inicial que le hizo Villeneuve habría alcanzado a su compañero Fisichella, brillante ganador desde la pole.

Tan veloz fue 'Nano' que le consiguió remontar a Barrichello y su Ferrari once segundos. A diez vueltas del final intentó incluso alcanzarle, pero el brasileño se resistió como gato panza arriba. 'Rubinho' salvó los muebles de la escudería roja. Schumacher abandonó después de ser tocado por Heidfeld, cuando intentaba entrar en los puntos. Lo bueno para él es que estrenará motor en Malaisia y lo malo, que de nuevo dio la imagen de no saber moverse en los barrios bajos a pesar de un elevado y constante ritmo de carrera.

Sigamos con el héroe de ayer, que no sólo es el nuestro, también de la prensa internacional. Algunos santones compararon su gran premio con la lección de maestría de Senna en Donington Park (1993). Literalmente es exagerado, porque aquella primera vuelta adelantando por el exterior en agua es muy difícil que otro piloto pueda igualarla jamás. Sin embargo, hay algo en común. Ayrton parecía ir mucho más allá en agresividad que el resto de sus rivales. Fernando también. Sólo así se explica que ayer se pasara las primeras curvas en paralelo con Button, Barrichello y Montoya. Esa valentía le hizo toparse con Villeneuve, que le amargaría buena parte de la carrera. Cualquier otro piloto se hubiera preocupado del desgaste de los neumáticos o del motor. Fernando no. Sólo así se explica que se jugara el abandono en un adelantamiento suicida al canadiense. Cuando al fin lo pasó, el ovetense desgastó el color morado de la pantalla de tiempos. El que corresponde a la vuelta rápida en carrera.

La demostración incluyó un adelantamiento a Trulli con aire de regate de fútbol (amagó por fuera y se coló por dentro) y saltos de canguro en las paradas en boxes. Pasó a dos en la primera y a tres de una tacada en la última. Demostraciones como ésta generan respeto. Webber y Coulthard se acercaron al box del español para felicitarle. La conclusión de esas visitas es que se respiran aires de cambio. En la parrilla algunos ya veneran a un nuevo capo. Es de Oviedo y se fue del circuito con los sones de su tierra.