El peor enemigo de Alonso
Cinco días tardó Giancarlo Fisichella (Roma, 1973) en poder celebrar su primera victoria en un gran premio, el de Brasil 2003. Al igual que sucedió el domingo en Melbourne, Alonso también fue tercero entonces. Ese primer triunfo del italiano se recuerda como uno de los más caóticos en toda la historia de la Fórmula 1. La lluvia, la misma que le otorgó la pole en Australia, cayó de forma incesante durante toda la carrera, y los reiterados accidentes provocaron el desconcierto general. Tanto, que sólo al cabo de una semana los comisarios decidieron que 'Fisico' había cruzado la meta por delante de Raikkonen, al que en principio se había declarado ganador. Éxito agridulce, en definitiva. Lo mismo que el podio de Fernando, que acabó en camilla tras encontrarse de frente con el Jaguar de Mark Webber en plena recta de meta.

Dos años después, el resultado de ambos pilotos ha sido el mismo, primero y tercero, aunque las circunstancias muy diferentes. Tal vez por ese motivo Fisichella comentara que la felicidad por su victoria australiana sólo era comparable al nacimiento de un hijo: "Este triunfo es completamente distinto al de Brasil. Es la primera vez que celebro una victoria en el podio y ha sido fantástico, una gran experiencia que quiero repetir. He esperado diez años para poder pilotar un coche como éste en la Fórmula 1 y ahora por fin me ha llegado la oportunidad y voy a aprovecharla".

Por lo visto, el romano, que acaba de iniciar su décima temporada en la Fórmula 1, ha descubierto su lado más ambicioso tras su victoria en Melbourne, y se convierte, desde ya, en uno de los principales rivales de Fernando Alonso. El asturiano va a tener, por primera vez, un compañero capaz de disputarle el primer puesto en la escudería, algo de lo que no fueron capaces Trulli ni mucho menos Villeneuve. Y si las cosas, como parece, pintan bien para Renault a lo largo de la campaña, la competencia entre ambos pilotos puede ser feroz. Fisichella podría además aprovechar su condición de italiano para ganarse el favoritismo de Briatore. Extra de motivación para Alonso.

No hay que olvidar que un año en Minardi y otro en Jordan fueron suficientes para que Flavio Briatore pusiera sus ojos en Fisichella y se lo llevara a Benetton en 1998. El objetivo era hacerle campeón, pero lo más destacado que logró fue un sexto puesto final en 2000, aparte de dos segundos puestos en su primera temporada.

La relación entre ambos tras esa discreta actuación no terminó bien, pero Fisichella ha sido recuperado por el magnate italiano después de dos años de peregrinación por el desierto en Jordan y Sauber, dos escuderías de potencial muy inferior al actual Renault.

Ahora, con 32 años, el eterno candidato a ser el primer italiano en Ferrari desde que en 1992 Ivan Capelli ocupara uno de los dos asientos en la 'Scuderia', se enfrenta a su ocasión de oro para demostrar que tiene un hueco entre los más grandes.