10 horas con Alonso
Fernando Alonso no madrugó, cosa extraña en la Fórmula 1, en el día más feliz de su carrera deportiva, el día en que se convirtió en líder del Mundial tras ganar con brillantez el Gran Premio de Malasia. Marca te cuenta cómo fueron las diez horas desde que Alonso se levantó hasta que abandonó el circuito.

El asturiano, alojado en un hotel a 10 minutos del circuito, bajó a desayunar a las 9:00 algo de fruta y llegó a las 9:45 al circuito acompañado de su mánager a bordo del Renault Grand Scenic, que aparcaron en la valla previa a la entrada al 'paddock', en el espacio reservado para el número 5. Sereno, sonriente, luciendo un pendiente y cartera en mano, Alonso entró en las dependencias de Renault, donde le estaban haciendo ya el test al motor, para después aparecer por el 'hospitality'. Allí charló con sus fisioterapeutas distendidamente hasta que a las 10:20 llegó Briatore y se lo llevó 'al trabajo' ya que a las 11 comenzaba la segunda manga para la formación de la parrilla.

Fruta para cargar las pilas
Alonso picó algo más de fruta, y se enfundó el mono y el casco para una manga en la que confirmó la cuarta 'pole position' de su carrera deportiva, a las 10:55, con otro giro espectacular, sin errores. Por la radio le gritaron en todos los idiomas la gran noticia "glorioso, glorioso, 'pole'", le dijeron en inglés, y poco después en italiano "bravo 'pole' Fernando, bravo, bravo, bravo". Fernando dio su segunda vuelta de honor con la satisfacción de que esta era de verdad la segunda 'pole' que logra en Malasia.

Con los VIP de Renault
Sin apenas sudar pasó el R25 al control de pesaje tras el que siguió él mismo, y regresó al 'pit lane' para saludar a la grada y los VIP de Renault situados en ella, para retornar a la carrera a la rueda de prensa. En su sitio, pero sonriente, Alonso valoró su 'pole' como "algo magnífico para mí" y a las 12:15 quedó libre para ir a preparar la carrera y relajarse antes de ella.

Vuelta en descapotable
A las 13:30, Alonso fue el protagonista de la reunión de pilotos en la parrilla y de la vuelta habitual que realizan al circuito en un descapotable, ya que recibió las felicitaciones de Button, Montoya... su imagen fue la más enfocada en un anticipo de lo que sucedería después. Tras esta vuelta de todos los pilotos, a las 13:45 la última comida, algo de fruta y pasta, un poquito de digestión y a prepararse mental y físicamente para la carrera. En ningún momento perdía el buen humor, ni alguna que otra broma pese al calor aplastante y los nervios del momento.

Aluvión de fotografías
A las 14:25 Fernando saca el coche de boxes para la vuelta de formación de parrilla, se coloca en la posición número 1 y recibe una nube de fotografías mientras se baja del coche para los últimos preparativos del R25, atiende a la prensa y se va al servicio. Tarda algo de tiempo, tratando de quitarse algo de presión ambiental y hasta Flavio Briatore nos pregunta "Dove è Fernando, dove?" (¿dónde está Fernando, dónde?). Cuando vuelve, intenta arreglar con sus propias manos el casco, aplicándole hielo seco dentro y recortando la boquilla de entrada del agua antes de charlar con Pat Symonds y Flavio sobre los últimos apuntes de la estrategia. Su cara es de absoluta tranquilidad ante el bochorno y los 57 grados de calor en el asfalto. A las 14.55 entra en el coche donde va a pasar los próximos 90 minutos para la historia.

Final deshidratado
A las 16:35, entra en meta levantando brazos, dedos, gesticulando y con los primeros síntomas de deshidratación se dirige al pesaje y al podio donde casi se desmaya. Son las 17:00 horas y toca prensa de televisión hablando en inglés, luego prensa de todo tipo hablando en inglés en otro escenario idéntico al anterior. Da igual, hoy podría hacer 100 entrevistas. Tras ellas por fin se relaja y va directo a la prensa española para abrazarse y dar la mano a todos, para compartir el buen momento antes de seguir con la prensa televisiva de todo el mundo.

De hito en hito saluda y se abraza mientras responde a los alemanes, ingleses, franceses, españoles... y a correr a su box donde le esperan todos los componentes del equipo con el 'magnum' de champán en mano. Son las 17:30 y celebra con su gente el triunfo, se fotografía con los trofeos, lo celebra, lo disfruta, y... otra tanda con la prensa española escrita salteadas con besos, saludos, autógrafos a los malayos del circuito que gritan "Alonso, Alonso, España, Raúl González"... Vaya lío.

Poco a poco atardece y a las 18:30 horas, tras comerse al fin un bocadillo puede realizar el 'briefing' con los ingenieros para, finalmente, a las 19 horas, abandonar el circuito tras más abrazos y saludos con mecánicos, prensa, gente, fans... "¿Una última foto bajo el cartel de 'Thank you'?", le digo. "Venga, vale". Gracias, Fernando.