Averia o Victoria
Alonso vence en Malaisia, seguro". Massimo Rivola repetía esta frase sin parar en el vuelo de Roma a Kuala Lumpur. Este mecánico de Minardi, que guarda un gran recuerdo del paso de Fernando por la escudería italiana y festeja cada éxito del español como suyo, no hablaba trastornado por la altura. Reflejaba el sentimiento que circula en el paddock de Sepang: "Si no comete ningún error como el de la calificación del año pasado, ganará", apuntillaba mientras esperaba su equipaje.

Los Renault son los favoritos al triunfo. Y especialmente el piloto asturiano, que ayer fue entrevistado por los santones de la prensa británica. Hace sólo quince días, en Australia, se habían olvidado de que existía. Pero para que la conjunción perfecta de elementos que la gloria exige en la F-1 se cumpla no debe fallar únicamente el piloto, como dice el bueno de Massimo. También las ruedas Michelin deben estar a la altura en la pista que más degrada las ruedas de todo el Mundial. Y el motor y la mecánica del Renault número cinco deben aguantar bajo el fuerte calor. El enemigo Schumacher tiene la cara afilada como los galgos, luce amenazador sus bíceps (lleva una camiseta sin mangas), y ya ha prometido venganza del cero que tiene en la clasificación: "Estoy motivadísimo. Si no es por la lluvia habría luchado por la victoria en Melbourne. Aquí voy a por todas, y mis rivales serán Barrichello, McLaren y Renault".

El gran hándicap de los neumáticos que monta la escudería francesa y todos los grandes menos Ferrari, fue el año pasado su poca regularidad con el paso de las vueltas. Veloces en calificación, pero con muchísimo desgaste durante la carrera. Por eso Sepang será su prueba de fuego para lo que queda de año.

La otra duda es saber si el R25 podrá aguantar. El calor, que en las horas centrales del día roza los 40 grados, es realmente dañino para los propulsores, a pesar de que no es uno de los circuitos en los que más se lleva el pedal a fondo (un 57% del total). Y esta será la primera vez que se enfrenten a la segunda mitad de su vida útil con el kilometraje de un fin de semana de gran premio por delante. Una situación que favorece la fiabilidad a prueba de bombas de los monoplazas rojos, y más con un motor más fresco como el que lleva el 'Kaiser' (que lo cambió antes de la carrera de Australia).

Por lo demás, la jornada previa del gran premio trajo caras bastante hartas del infierno climatológico. La de los pilotos, como Alonso, que tuvieron que reconocer la pista a las nueve y media de la mañana con 34 grados en el termómetro. Y también pudimos ver a Fisichella, que no pierde la sonrisa, de estrella en la rueda de prensa oficial. El italiano volvió a mantener su política de elogios a su compañero ovetense: "Es un gran tipo y somos muy amigos. Se trata de uno de los mejores pilotos de la Fórmula 1. Rápido y consistente en carrera. Será muy interesante ver cómo acabamos los dos la temporada. Y un gran desafío para ambos".