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El
tigre de Malasia
Fernando Alonso ha tenido que
cambiar de planes y no pasará el largo final de la Semana Santa en casa. El
asturiano ha decidido marcharse a Oxford (donde tiene un apartamento) con unos
amigos para escapar así de la persecución de aficionados y Prensa. Hay
periodistas acampados a la puerta de su casa y él quiere pasar lo más
desapercibido posible.
"La carrera se acaba el domingo, donde atiendo a la Prensa que sigue el
Mundial, y después soy un ciudadano normal. Yo no quiero ser el centro de
atención en mi vida privada". Palabra de Alonso, que ha expresado en multitud de
ocasiones que necesita desaparecer del mundanal ruido cuando no compite o no
asiste a un acto publicitario. Pero estos días le estaba resultando imposible.
No podía asomarse a la puerta sin ver una cámara de fotos o pasear por su ciudad
sin que la gente le parara a cada metro. En una reciente entrevista, Fernando lo
explicaba de una forma clara: "Si voy a la peluquería, veo un montón de gente
pegada al escaparate haciendo fotos con los móviles, y si un coche me pasa por
la carretera y se da cuenta de quien soy, frena para volver a verme. O intenta
hacerme una foto. Por eso de Inglaterra me gusta que allí nadie me
conoce".
Siguiendo el manual, hoy viaja al país donde pasa tantos días al año. Y
no volverá a España hasta después del GP de Bahrain. Desde Londres partirá el
miércoles al trazado de Sakhir, donde la locura podría triplicarse si el
ovetense vuelve a lograr otra victoria. Sería entonces cuando tendría lugar la
confirmación definitiva de que Alonso es el máximo favorito para ganar el título
y la euforia sería tal que entonces el héroe de Malaisia ni siquiera podría
volver a nuestro país en un tiempo prudencial.
En cualquier caso, la popularidad de
Fernando es muy comprensible. Y es que nunca antes un piloto español ha sido
candidato real al título mundial de Fórmula 1. Ése es el factor diferencial de
2004 a 2005. ¿Qué pasaría si ganase la corona? Pues Alonso sí que lo festejaría
entonces a su llegada al aeropuerto. Sería en ese caso, y sólo en ese caso,
cuando el asturiano convocaría una rueda de prensa en España y se entregaría a
una repercusión mediática de dimensiones cósmicas: "Las victorias en grandes
premios son simplemente victorias, nada más". Otra de sus sentencias, que
demuestran que estamos ante un purasangre, que sólo disfruta de verdad en los
grandes premios.
Habló
con Zapatero desde Singapur Se ha hablado mucho de la llamada
del Rey. Su Majestad don Juan Carlos es aficionado al motor desde hace
muchísimos años y su presencia junto al asturiano resulta ya todo un clásico.
Sin embargo, la novedad de su segunda victoria y primer liderato en la Fórmula 1
fue la llamada del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Se
produjo seis horas después del final de la carrera, justo cuando el asturiano y
su mánager se encontraban de escala en Singapur: "Fernando, quiero que sepas que
lo que has hecho es algo muy grande, histórico. Tienes todo nuestro apoyo,
muchas felicidades", le confesó el presidente al ovetense en la primera
conversación que tienen juntos. En el ámbito de la política, también llegaron
los parabienes de los presidentes del Congreso y del Senado. En 2003, después de
sus primeros podios, Alonso fue recibido en la Moncloa por José María Aznar. Le
acompañó entonces Flavio Briatore.
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