Para Jean Todt Alonso es el mejor piloto
Llegó a Maranello para relanzar a una leyenda de la Fórmula 1 y lo ha conseguido. Seis títulos mundiales de constructores y cinco de pilotos avalan su gestión, aunque no se considera la pieza clave de un éxito que brinda a todos los que siguen al equipo como una religión

MELBOURNE. En su despacho improvisado en Albert Park reina el orden y la meticulosidad. El hombre que rige los destinos del equipo Ferrari nos recibe cordialmente al mismo tiempo que un camarero le acerca una pequeña merienda. «Monsieur» Todt, como buen «Chevalier» de la legión de Honor francesa, no duda en ofrecernos parte de la misma como gesto de cortesía.

- ¿Recuerda el primer día que llegó a Ferrari para empezar a trabajar en el equipo?

- Por supuesto que recuerdo perfectamente la primera vez que entré en Maranello. Era consciente al cruzar la puerta de que empezaba para mí algo muy importante, a pesar de que en mi cabeza no cesaba de rondar la pregunta de si había tomado la decisión correcta.

- ¿Tuvo que cambiar muchas cosas en la escudería para que resurgiera camino al éxito?

- Antes de empezar a modificar cosas lo primero que hice fue intentar comprender el significado real de Ferrari. Estaba claro que mi obligación era mantener el espíritu, pero al mismo tiempo cambiar radicalmente la mentalidad de todos si queríamos volver a lo más alto.

- Ferrari es mucho más que un simple equipo de Fórmula 1.

- Cierto. Ferrari es único. Es como una religión. Es una leyenda viva. Hay que vivirlo para saber lo que es. Durante muchos años no pudimos corresponder a todos los aficionados que llenaban de banderas y color los circuitos de todo el mundo apoyándonos sin condiciones. Y creo que por muchos títulos que ahora tengamos aún estamos en deuda con ellos.

- En doce temporadas al frente del equipo ha conseguido sacarlo a flote para dominar con autoridad el Mundial.

- Sólo soy el líder de un gran equipo, pero en absoluto la pieza clave del éxito. Estoy contento de tener a mi lado a grandes profesionales que hacen muy fácil el camino a recorrer. Tuve suerte de convencerles en su día de que confiaran en mí para este proyecto.

- ¿Y cuál es el secreto de este éxito?

- Trabajar en equipo, todos a una confiando en lo que estamos haciendo. La historia de la Fórmula 1 y la de Ferrari van unidas. Ahora los que tenemos la suerte de vivir desde dentro este gran momento sabemos bien que apenas somos unas líneas y capítulos de un gran libro con mucho por escribir todavía.

- ¿Contar con Michael Schumacher es una de las claves del proyecto?

- Michael es un componente más de un gran equipo que trabaja unido y que sólo piensa en obtener el mayor rendimiento. Él es un hombre con una mentalidad muy fuerte, pero al mismo tiempo necesita sentirse arropado por el resto de componentes de la escudería. Está completamente dedicado a su trabajo y es alguien a quien respeto mucho. No cabe duda de que Michael es especial.

- ¿Así que no va a revelar la receta secreta de sus triunfos?

- Ferrari siempre ha sido un equipo leal a sus principios y desde el 96 o el 97 hemos intentado mantener un mismo bloque, sin cambios. Nosotros apostamos por la continuidad y la estabilidad como piezas de engranaje para que todo funcione.

- Pero ahora ustedes están en una posición difícil con el resto de equipos. Han sido los primeros en firmar el nuevo acuerdo con la FIA y Ecclestone dejando la GPWC, y además no respetan las ideas de limitar los entrenamientos privados. Hay quien les acusa de traicionar a las otras escuderías...

- Mire, yo nunca he hablado mal de otros equipos. Y en cuanto a las palabras de Flavio Briatore hacia nosotros, lo único que le puedo decir es que haría mejor preocupándose por sus cosas. Nosotros queremos seguir en la Fórmula 1 y por eso firmamos el nuevo acuerdo. En cuanto a los entrenamientos privados, no hemos roto ningún pacto porque desde el principio no estuvimos de acuerdo con las ideas y no llegamos a firmar la propuesta presentada el pasado año en Brasil. Por lo tanto no hemos traicionado a nadie ni hemos transgredido ninguna regla.

- ¿Y del hecho de que al estar más cercanos a la FIA puedan tener un trato favorable?

- Eso no es así. Hemos sido muy críticos con muchas propuestas de la FIA, en especial con el sistema de puntuación o el de clasificación. Lo que está claro es que todos quieren batirnos y por eso debemos trabajar duro para que no lo consigan. Nosotros siempre vamos de frente y hablamos con los otros equipos abiertamente, sin ningún tapujo.

- En ese trabajo duro ahora cuentan con un español. ¿Cómo fue el fichaje de Marc Gené?

- Necesitábamos un buen piloto probador y, sencillamente, pensamos en Marc porque era la mejor elección. Siempre que buscamos algo para el equipo lo hacemos teniendo en cuenta su calidad y Marc era el mejor piloto disponible en el mercado en ese momento. Estamos muy contentos con él.

- ¿Será él el único piloto español en la era moderna de Ferrari?

- ¿Qué quiere decir con eso?

- Pues que si finalmente, como todo el mundo apunta ya, Fernando Alonso se convertirá en su piloto a corto plazo.

- Mire, lo importante en la vida son los hechos y las realidades y no las especulaciones o los rumores. Es cierto que en el pasado tuvimos contactos con Alonso para hacernos con sus servicios (antes de debutar con Minardi el año 2001), pero él decidió coger un camino distinto al nuestro. Ahora tiene contrato con Renault y nosotros, a dos pilotos excelentes también bajo contrato.

- De acuerdo, pero en la Fórmula 1 todo es posible.

- Si usted me pregunta si para mí Fernando Alonso es el mejor piloto de Fórmula 1, la respuesta es sí. Y por supuesto que me gustaría que en un futuro estuviera con nosotros. Pero hay muchas cosas que solucionar antes de tomar una decisión al respecto. Hay que hacer una serie de combinaciones, todas al mismo tiempo, para convertir esa opción en realidad. Por ese motivo en el futuro las cosas pueden pasar o no pasar. Es algo que aún no sabemos. Hay que esperar y ver, eso es todo por el momento.

En ese instante la puerta del despacho se abre y aparece la figura de Michael Schumacher con el mono ignífugo puesto, a pesar de que hacía ya más de dos horas que había finalizado su trabajo al volante del F2004M. «¿Me necesitas, Michael?», le pregunta Todt. «No ahora. Pero cuando acabes me gustaría comentarte un tema de importancia». Jean Todt asiente con la cabeza -al mismo tiempo que Michael se despide con un saludo- y nos indica que podemos continuar con la conversación, aunque somos conscientes de que es momento de acabar.

- ¿Y su futuro por dónde pasa?

- El más lejano, por supuesto, fuera de la Fórmula 1. A la vida le pido salud y tiempo para compartir los máximos momentos con mi familia, con mi gente. Ahora mi existencia está marcada por el trabajo y la Fórmula 1 es parte de mi vida diaria. Intento seguir mis principios y ser honesto. Creo en Dios y siempre le digo a mi hijo que piense antes de actuar. Si deseas el mal a alguien o actúas en su contra todo eso se volverá contra ti de forma directa.

- Ha sido usted muy amable, «monsieur» Todt.

- De nada. Recuerde que yo no juego con la gente, nunca traiciono a nadie.

Ya en el umbral de la puerta, Luca Colajanni (jefe de prensa de Ferrari) le pregunta si es el momento oportuno para llamar a Michael al despacho tras mi salida. «¿Me quedan más entrevistas esta tarde?», pregunta Todt. «Un par todavía», responde Luca. «Bien, acabemos con la prensa y luego puedes llamar a Michael».

Otra muestra de quién y cómo rige los destinos de la escudería con más historia del Mundial de Fórmula 1.