De la Rosa entrena el circuito de Bahrein
Pedro de la Rosa parte a Bahrein después de 'entrenarse' este martes en Inglaterra con un simulador que imita el circuito de Bahrein. El piloto español sustituirá al colombiano Juan Pablo Montoya en la tercera prueba del Mundial de Fórmula 1.

Pedro Martínez de la Rosa está a dos días de subirse a un McLaren Mercedes de los de verdad. No habrá simulaciones el viernes, ni pruebas de neumáticos, suspensiones o aerodinámica. De la Rosa partirá en esta ocasión en la formación titular del Gran Premio de Bahrein, una vez que el colombiano Juan Pablo Montoya sea descartado de forma oficial (oficiosamente tendrá que estar cinco semanas de baja obligada y ya está en Miami junto a su mujer y sus padres para recuperarse) por la escudería alemano-británica. Pedro, su sustituto natural, estuvo este martes en Inglaterra en la factoría de McLaren, pero de momento, ni Ron Dennis ni ninguno de sus superiores han abierto los labios para eliminar cualquier duda sobre quién será el que forme en parrilla junto a Kimi Raikkonen, aunque fuentes del equipo han aclarado que será el español el agraciado en la elección por una cuestión puramente física.

Wurz, casi descartado
Alex Wurz, que también estuvo ayer en Inglaterra, está lastrado por el inconveniente de una envergadura inusual en la Fórmula 1 (mide más de 190 centímetros) y hasta la fecha, McLaren Mercedes no ha podido modelar un monoplaza que se adecue a sus enormes dimensiones y que pueda poner sobre el asfalto en tan corto periodo de tiempo. Otro piloto que ya ha sufrido los rigores de un habitáculo tan angosto es el australiano Mark Webber, que en pretemporada se rompió una costilla por la estrechez del 'copkit'.

Con este horizonte, McLaren decidió llamar ayer a filas a De la Rosa, que asistió a una reunión en la sede del equipo junto a Dennis, quien le instruyó, extraoficialmente, sobre los objetivos que deberá cumplir el español en la carrera de Bahrein, un circuito que Pedro desconoce y del que carece cualquier información sobre el terreno. En Woking, Pedro recibió las indicaciones sobre lo que será su primer gran premio como piloto oficial de McLaren y aprovechó para testar diferentes elementos del coche con el que competirá. La visita fue aprovechada por el piloto barcelonés para meterse en faena y comenzar a aprenderse el circuito árabe, un complicado trazado condicionado por un calor excesivo (semejante al de Malasia aunque mucho menos húmedo) y la suciedad que el viento del desierto espolvorea sobre la pista.

Pedro, al que ya han avisado en el equipo de que su titularidad es inminente, prefiere mantenerse "cauto", porque al final, la última decisión la toma Dennis. De cualquier forma, el español da como "casi segura" su participación en Bahrein al lado de Raikkonen.

Simulación por ordenador
Y para calentar motores (aparte de los últimos entrenamientos que realizó en Paul Ricard para seleccionar neumáticos con vistas a la próxima carrera cuando aún no sabía que iba a tener que sustituir a Montoya), Pedro se dedicó ayer a estudiar el trazado del circuito con el simulador de que dispone McLaren, una suerte de ordenador acoplado a un monoplaza sucedáneo con el que se pueden llegar a registrar incluso los previsibles desgastes de neumáticos o frenos en una determinada carrera. Otros pilotos y equipos, optan por aprenderse los circuitos de una forma más rudimentaria. Villeneuve, con una Play Station entre las manos; otros, los más, empleando los datos de temporadas anteriores.

Pero nada más fiable que un ordenador capaz de transmiti datos verosímiles.

El simulador dispone de un 'software' que recopila las características técnicas de cada circuito y las adapta para que el monoplaza de pega pueda realizar un recorrido imaginario "pero que te permite conocer con cierta fiabilidad los reglajes que debes usar en el circuito", explica un De la Rosa que hoy parte rumbo al país medioriental con fe ciega en conseguir un buen resultado en su estreno. Un podio sería histórico, pero a Pedro le basta con "poder correr". Eso ya sería un triunfo, aunque McLaren parece empeñado en dilatar en el tiempo la decisión definitiva. Nadie sabe por qué.