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EL CAMBIO DE DICTADOR | |
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Porque ayer en la pista no sólo estuvo el ovetense, también un piloto empeñado en vengarse de más de dos años en silencio. Del anonimato de maratonianas jornadas de pruebas sin que nadie se dé cuenta de que existe. Es Pedro de la Rosa, que, mientras la tormenta azul arrasaba en cabeza, él protagonizaba las imágenes de televisión con su emocionante remontada (del décimo al quinto puesto) y vuelta rápida en carrera. Antes en la F-1 se comparaba a nuestro país con Arabia Saudí en el fútbol, ahora salen amigos entre los periodistas de los lugares más insospechados del mundo. Nadie, ni en el mejor de los sueños, se creería hace unos meses, o incluso quince días, que el probador catalán de McLaren iba a tener más puntos en el Mundial, cuatro, que Michael Schumacher (dos, a 24 de Alonso). Un análisis forofo daría para pensar en que Ferrari estrene ya el F2006. O el F2007. Porque la imagen de la escudería italiana este fin de semana ha sido bochornosa. Pero el problema son sus neumáticos. Ayer Schumi tenía para quince vueltas. Si hubiera llegado. El nuevo monoplaza es frágil y esta vez fue el Kaiser el que sufrió su primera avería desde tiempo inmemorial. Asustó un poco y no se despegó hasta entonces del ovetense, pero nada más. Y Barrichello fue doblado con lonas en lugar de ruedas. La empanada que tienen ahora mismo con los compuestos de Bridgestone es brutal. Pero mejorarán, seguro. Y la primera muestra la veremos en Imola. Allí las temperaturas frías serán mucho más benevolentes con ellos. En Bahrain han demostrado que en distancias cortas pueden ser rápidos, pero con eso hoy no se gana. Tan impresionante fue el ritmo de Alonso, especialmente después del primer repostaje, que hay quien pide ya un cambio de reglamento para evitar que no convierta la F-1 en aburrida. Es broma, claro. Pero no deja de ser hermoso disfrutar de una hegemonía como la que ha mantenido Schumacher. Nano domina con mano de hierro el Mundial y en las últimas carreras el único que ha sido una alternativa convincente ha sido su ex compañero Trulli. Un hombre que está en su mejor momento. Bien hidratado. Esta vez el sistema de extracción de agua sí que funcionó y Fernando pudo subirse al podio con una imagen impecable: "¡Toma, toma!", gritaba sin cesar desde lo más alto. Banderas de España y de Francia en los boxes. La gente de Renault, una vez más, en la primera fila del podio. Antes, desde el coche había repetido sus ya famosas ráfagas con las manos de Hungría. Para su familia. Y levantó dos uves con sus manos para que quedara claro que es la primera vez que engancha dos triunfos consecutivos. Fueron momentos para disfrutar de lo bien que se ve la vida desde lo más alto. Hace sólo un año, en este circuito, Fernando Alonso tuvo que remontar jugándose el cuello hasta la sexta plaza. Ahora tiene un coche excelente. Para un gran piloto, porque a Fisichella, salvo en Australia, aún no le hemos visto. Falló en la calificación de ayer y perdió cuatro puestos. Después, en carrera, tuvo la mala suerte de romper el motor en la vuelta dos. Eso nos metió un poco el miedo en el cuerpo, pero la telemetría dice que el propulsor de Fernando está perfecto también para la prueba de Imola. Es una mecánica excelente. En la calificación se pudo ver a través de los cuentavueltas que instala la televisión que es uno de los motores que más estira. Si el RS24 del año pasado apenas superaba las 18.000rpm, el actual llega a las 18.800 en calificación. En una pista de potencia como la de Sakhir, esto resulta decisivo. Sin rebufos, porque fue líder de principio a fin, ayer alcanzó 329,5 km/h de velocidad punta. Siguiendo las indicaciones de su escudería, el español bajó revoluciones desde la vuelta 30, con casi media carrera por delante. En los últimos compases de la carrera apenas llegaba hasta las 17.800rpm. Los que sí tenían una elevadísima velocidad punta eran los McLaren. Kimi Raikkonen ocupó el tercer escalón del podio gracias a un ritmo muy alto y constante desde la novena plaza de la parrilla. El finlandés alcanzó los 333 km/h, justo por detrás de un corajudo De la Rosa, que batió el récord de la pista (gracias a sus rebufos) con 337,7 km/h. El piloto catalán recibió órdenes expresas de dejar pasar a su compañero en la primera vuelta. Eso le costó el podio, porque con él pasaron detrás Fisichella y los BAR. Pedro arriesgó más allá de la razón, cometió dos errores (uno de ellos hizo que le pasaran Barrichello y Button) y metió tres pasadas importantes a estos dos y a Webber. Al australiano, que debería apodarse ya Fraudeber por sus discretas carreras, le adelantó a tres vueltas del final. Si Montoya, no se recupera, como parece, Pedro volverá a subirse al McLaren en San Marino. Se lo merece. ¿Hasta dónde puede llegar el dominio de Alonso? No se sabe, pero su figura empieza a tener ya tintes mundiales. Es lógico, nueva victoria desde la pole (culminada espléndidamente ayer pese a la presión de Schumi), que es el tercer triunfo saliendo desde esa posición. Entra así en el club de Jochen Rindt, Ronnie Peterson y el argentino Carlos Reutemann. Supera ya al colombiano Montoya. Instalado en la élite. Y sólo tres pilotos más de los que hay actualmente en la parrilla han conseguido eso más veces. Son Michael Schumacher, Barrichello y Villeneuve. Nano puede presumir de esto con 23 años y sólo 54 carreras disputadas. Y hubiera conseguido su primer grand chelem (pole, vuelta rápida y triunfo en el gran premio), de no ser por De la Rosa. Alonso fue el segundo más veloz a una vuelta. La fiebre por la Fórmula 1 es mayor que la temperatura en este rincón del desierto. Había españoles en la grada de Bahrain, un país que muchos no sabíamos ni siquiera ubicar en el mapa. También Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, un clásico que piensa estar este año en cinco o seis carreras más. Y la Casa Real llama con una celeridad exagerada. Ayer se puso en comunicación con el mánager de Alonso, Luis García-Abad cuando cruzaba la meta Trulli, el segundo clasificado. El ovetense estaba saludando en la vuelta de honor. También llamó el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. El Rey y Fernando volverán a verse las caras en el Gran Premio de España, el próximo 5 de mayo. De monarca a emperador de las carreras. Llegará líder pase lo que pase en Imola. Con un llenazo en las gradas, una evolución de motor nueva (algo que ya contamos en Sepang) y el anticipo de haber sido el más rápido de todos en ese circuito en pretemporada. Esta semana, en Montmeló, preparará esa carrera que puede ser el no va más. El éxtasis de un fenómeno de masas y un paso más hacia su primera corona mundial. No se olviden, es el claro favorito. El Mago que ahora siempre sube al podio. España domina sin paliativos la Fórmula 1. |