El lider del mundial
Por primera vez, Fernando Alonso parte en un Gran Premio como líder del Mundial, una nueva situación que medirá de nuevo su carácter. En Bahrein, el asturiano es el hombre a batir, pese al nuevo F2005 de Michael Schumacher.

Fernando Alonso se enfrenta a un nuevo paso en su carrera como piloto de Fórmula 1. El asturiano ya ha transitado prácticamente por todas las fases por las que puede hacerlo una estrella del deporte. En su caso, la precocidad se ha añadido al hecho de tener que medirse a los mejores del mundo y al mejor de la historia. Ha batido casi todos los records de juventud, pero nunca hasta ahora había partido un fin de semana como líder del Mundial, un reto que no hace sino volver a indicar que las cosas marchan en el mejor de los planes previstos. Los demás van a por él y no al revés. Algo obvio, pero que provoca un cambio de perspectivas y que medirá de nuevo su carácter.

Alonso se enfrenta por segundo año al circuito de Bahrein, un lugar que no le trae buenos recuerdos. Cuando Fernando se enteró de que este año el Mundial tendría 19 carreras, apostilló: "Y además hay que volver a Bahrein", dijo con pesadumbre, aunque más por el clima y lo externo que por lo puramente deportivo.

Lo pasó mal en 2004, luchando contra imprevistos durante todo el fin de semana. En la calificación definitiva sus frenos delanteros se bloquearon cuando pisó el pedal para abordar el primer giro al final de la recta de meta y a punto estuvo de salirse recto. Perdió mucho tiempo y posteriormente el problema se repitió en varios puntos, lo que le mandó a un infame decimoséptimo, rodeado por coches de Jordan y Minardi. La salida fue una de las mejores de su carrera y también algún duelo como el que mantuvo con un ofuscado Mark Webber. El sexto puesto final le dejó algo frío por el problema de los frenos que había arruinado todo el fin de semana y le alejaba de aspiraciones grandes.

Alonso fue uno de los últimos pilotos en llegar ayer a Bahrein. A las siete y media aterrizó en Manama procedente de Londres y se marchó directamente a cenar al hotel. Hoy inspeccionará el trazado en sus habituales vueltas a pie y esperará el viernes donde pondrá las primeras bases en la elección de neumáticos para un nuevo éxito. El R25 y el nuevo reglamento, complacen totalmente a Fernando y a su estilo de pilotaje. Pocos como él tienen la experiencia de los grandes campeonatos de karting, donde debía correr hasta cuatro series y la final con las mismas gomas y siempre llegaba con la mecánica intacta al momento decisivo. Hay quien todavía le tacha infundadamente de brusco.

En cuanto al circuito, Sakhir ofrece dos retos mecánicos. El año pasado se repitieron imágenes como la de los McLaren con sus discos de carbono derretidos y pegados a las pinzas mientras los coches salían del asfalto sin control. Los discos alcanzan temperaturas de unos 2.000 grados cuando su régimen ideal son los 1.000, pero este circuito no da opción al enfriamiento. Las aceleraciones brutales y deceleraciones equivalentes son el principal desafío técnico para los pilotos, en un circuito que a casi todos les pareció bastante aburrido en su estreno de 2004.

El otro es la arena en suspensión que amenaza con dañar los propulsores. Para evitarlo, la organización ha acabado de retocar escapatorias en los aledaños al alquitrán, aumentando las zonas de cemento. Poco se parece este majestuoso escenario (eso si que no hay quien lo cuestione), a la granja de camellos que era hace tres años. Se levantó en 16 meses con 7.000 trabajadores a destajo y con una inversión final de 200 millones de euros. Volver a visitarlo es como regresar a ver una obra de arte.

Por cierto, que el Consejo Mundial de Motosport anunció ayer que no habrá cambio en la reglamentación de neumáticos al menos hasta 2008, eludiendo el proveedor único.