Alonso ha cambiado
Ha pasado por el tamiz de Flavio Briatore y eso se nota. Desde que Fernando Alonso anunció aquello de que a veces es bueno llegar en hora hasta que cambió a su perro por un cerdito para evitar un mordisco la imagen del piloto ha evolucionado tanto como su manejo del volante. A la vista está.

Lo cierto es que sería difícil no dejarse influenciar por un jefe como este italiano merecedor del calificativo 'fashion victim' con todas las de la ley por su probada debilidad ante las 'top models'. De momento, al líder del Mundial de Fórmula-1 no parece que estos equilibrios de pasarela le hagan perder tanto líquido como sus carreras. El asturiano mantiene el tipo aunque también es cierto que aún le quedan muchos kilómetros por recorrer.

Alonso es más bien bajito, así que su aspecto inicial, con el pelo recortado como para hacerse una foto de carné, le asemejaba más a un adolescente maestro de los vídeojuegos que a un corredor precoz de la F-1.

Pero poco a poco su estilo se fue transformando gracias a ese flirteo con la libertad que concede el control de la velocidad. Su pelo dice mucho de ello. Ahora apenas usa peine. O todo lo contrario porque su 'look' responde, seguro, a una elaborada imagen para lograr ese efecto de joven desarreglado tan buscado entre los famosos.

Llevar melena no es fácil, si bien Alonso encuentra la solución en las diademas hippies o con mensajes publicitarios para retirar el pelo de la cara. Las viseras añiles parecen haber sido descartadas de su kit deportivo. Cuando la ocasión lo exige, incluso, usa gomina. La emplea cuando cumple con sus compromisos mercadotecnios, en actos oficiales o cuando recoge premios fuera de pista. Con sus patillas también se entretiene cambiando de imagen, al igual que con su perilla aunque todavía no ha conseguido darle la forma romboidal que encantaría, seguro, a la casa Renault.

La imagen de Fernando Alonso está tan restringida al círculo deportivo que es difícil verle vestido de otra forma. Siempre usa camisetas y zapatillas de vanguardia. No se baja de los vaqueros y para cambiar de modelo los ha usado hasta con corte pirata, de pinzas, 'cargo', recortados a tijera... Un amplio abanico de 'jeans' para un hombre que triunfa con el mono de trabajo puesto. No parece Fernando Alonso un joven dependiente de la moda. Más bien busca la comodidad aunque se la pueda permitir muy cara.

Sin embargo, al piloto asturiano le fascinan los accesorios. El último, un pendiente que lució durante su breve estancia en Asturias. Las gafas son su debilidad y, de hecho, ha lucido infinidad de modelos. Tantas como pueda hasta que otra marca le fiche y entonces tenga que limitarse, como con los relojes, a usar una firma concreta. Será pronto pues dicen que la publicidad adora su rostro. De momento esta es su única dulce y sustanciosa atadura.