ALONSO LIDER HASTA ESPAÑA

Otra bandera a cuadros, otro muro atestado de mecánicos azules, diez puntos más en el Mundial, por cero de Michael Schumacher, y el rictus de 2005. Fernando Alonso se ha colgado la confianza en la cara este año. Sube al podio, allí donde los que no son el alemán sentirían vértigo, y transmite que todo está bajo control. Está sereno y tranquilo, con el aspecto del que sabe que posee el gen del ganador. "Las dos victorias son igualmente de satisfactorias, aunque ésta la he saboreado más. En Malasia me mareé un poco y hoy afortunadamente he podido mirar abajo y ver a los mecánicos muy contentos", decía feliz.

En la lectura del inicio del Mundial Alonso no ocultaba su sorpresa. "Para mí era impensable conseguir 26 puntos de 30 posibles y tener esa ventaja. Ahora volvemos a Europa, que es otra parte del campeonato, pero de momento todo nos ha ido a pedir de boca". Ese momento dulce quedó escenificado en la carrera de ayer, ganando el pulso inicial que mantuvo con Schumacher. "En la salida estaba un poco preocupado porque tuvimos muchos problemas todo el fin de semana, ya que se nos calaba el coche en la salida y era mi gran preocupación. Pero una vez que salí, sabía que Michael iba a atacar, que era su única oportunidad, ya que los Michelin son mejores a final de carrera y tenía que intentar pasarme pronto. Intenté tapar todos los huecos y cuando vi que Michael se fue, pensé que iba a estar más tranquilo. Pero entonces Jarno iba muy fuerte y mi coche no acababa de ir del todo bien. Gracias a Dios, después del primer pit-stop, hicimos algunas modificaciones tanto en el ala como en la presión de los neumáticos y a partir de ahí he ido bastante tranquilo. Incluso en la vuelta 30 redujimos ya las revoluciones del motor, cosa inusual", explicaba mientras se sentía orgulloso de "haber estado al ciento por ciento siempre".

Aquel factor, el cuidado de la mecánica puede resultar decisivo para Imola, "donde Ferrari no debería tener tantos problemas". Fernando descubría que "hablando con el ingeniero de motores, me ha dicho que el motor está nuevo porque el viernes no lo utilizamos con revoluciones, el sábado por la mañana tampoco y hoy, al utilizarlo sólo 30 vueltas al máximo, tampoco lo hemos exprimido. Es una buena noticia".

Las distancias con Schumacher
Aunque sea de soslayo, las distancias con la referencia Ferrari es asunto a tener en cuenta. Cuando se habla sobre preocupaciones, Alonso sostiene que "sí, tendría que ser así. Si un equipo que no fuésemos nosotros empieza de esta manera, yo también me preocuparía. Han estrenado un nuevo Ferrari, venía aquí avisando a todos que iban a estrenar el coche y uno no rodó en todo el fin de semana y el otro no acabó la carrera, por tanto es la mejor noticia para nosotros". Luego, más cauteloso, pone el freno para avisar que hasta "que no queden dos o tres carreras no voy a pensar en el título, pero cuantos más puntos sume mejor. Es un sistema de puntuación muy difícil de coger ventaja porque no hay muchos puntos de diferencia entre ganar o perder y al mismo tiempo es muy difícil de recuperar, porque haciendo cuartos y quintos sumas gran cantidad de puntos".

Las cuentas, sin embargo, sí certifican que, al menos a España (8 de mayo) llegará al frente del Mundial. "Preferiría no llegar líder a Barcelona y sí a China, que llegar líder a Barcelona y no a China..o llegar a los dos lados", bromeaba para apostillar que "cuando tienes el mejor coche es más fácil todo y todo el mundo te alaba y ni cometes errores ni nada porque no hay que tirar al máximo. Pero también tiene sus desventajas porque todo el mundo nos intenta vigilar más. Todo el mundo va a tener a Renault muy en cuenta y eso nos va a traer problemas también". A partir del miércoles ensayará en Montmeló: "Sí, no hace falta que todos los 'detectives privados' vayan a Oviedo. Ruedo en Barcelona".