QUIXOTE ALONSO

Don Alonso de Quijano era el caballero Don Quijote de La Mancha. Ahora es Don Alonso de Oviedo, caballero de Asturias. Y los molinos de viento sí son gigantes a los que vencer.

Los calificativos se quedan cortos para loar lo que está progresando Fernando Alonso en el Fórmula 1, el mayor espectáculo deportivo del mundo.

Entre reyes del pilotaje como Michael Schumacher, Alonso se encuentra tan bien que arrasa. De momento. Ganó en Bahrain el tercer GP de su carrera que comenzó en la modesta Minardi en 2001. Y es ahora mismo líder del Mundial con 10 puntos de ventaja, suficiente para serlo pase lo que pase en el próximo, en San Marino. Porque sólo lo podría igualar Jarno Trulli, su ex en Renault, y el asturiano lleva dos victorias.

Alonso demostró en Sakhir que sus quejas de la temporada pasada sobre la fiabilidad del Renault han hecho reaccionar a los ingenieros de la firma francesa. No eran excusas, como pudieran parecer. Era verdad. El coche necesitaba un repaso de calidad, lo que se ha conseguido con creces. Y con un bólido en condiciones no hay piloto más osado que él. Firme en las salidas, perfecto en las trazadas, rápido por instinto...

Todo ello a la espera de la temida reacción de Ferrari, que fracasó con su F2005 en el desierto árabe. Pero cerca de casa, en Imola, la firma italiana, el Real Madrid de la F-1, se anuncia 'pericolosa'. Veremos si Alonso puede con la presión de defender el liderazgo en Europa. Eso que comporta 'stress', responsabilidad y paciencia si vienen mal dadas. Es hoy el favorito al título mundial por derecho adquirido. Palabras mayores, como las dichas por Pedro Martínez de la Rosa, que se merece claramente más oportunidades.