ALONSO EL HOMBRE DE HIELO

Es su gran prueba de fuego y Fernando Alonso está respondiendo con la frialdad del hielo. El español dio otra muestra ayer de su madurez como piloto y sólo tres milésimas lo separaron de la pole position provisional para el Gran Premio de San Marino.

Michael Schumacher, heptacampeón mundial, lleva varios días presionando todo lo que puede a Alonso, intentando que el líder del Mundial acuse la presión a sus 23 años. Ferrari, el equipo del alemán, se pasó las tres últimas semanas ensayando sin parar para llegar a Imola con un coche capaz de asustar al español y a Renault.

Sin embargo, Alonso demostró una vez más que su edad no se corresponde con su personalidad. El español realizó una vuelta casi perfecta, apuró hasta el límite el bacheado asfalto del circuito italiano para quedar a un suspiro del finlandés Kimi Raikkonen y por delante del propio Schumacher.

Y todo ello después de rodar tan sólo 20 vueltas en el trazado para preservar su motor, con el que ya ganó el Gran Premio de Bahrein hace tres semanas. "Nos preparamos de manera un poco diferente, pero todo estaba listo para la clasificación", afirmó Alonso, que lidera el Mundial con 26 puntos, seguido por el italiano Jarno Trulli (Toyota) con 16. Raikkonen es octavo con siete puntos, y Schumacher es decimotercero con sólo dos. Para añadir aún más complicaciones, Imola nunca resultó propicio para el equipo francés. El trazado del Enzo e Dino Ferrari, con altos bordillos en los que los bólidos se retuercen hasta el límite, no es el más apropiado para la dura suspensión del Renault. "Por eso es una bonita sorpresa, no sólo ser competitivos, sino estar incluso luchando por la pole position", agregó el español.

En su equipo no dejan de admirarse por la actuación del joven español. "Fernando hizo una vuelta extremadamente buena. Ser capaz de atacar el circuito tan bien después de un programa (de trabajo) tan limitado es todo su mérito", aseguró Pat Symonds, director ejecutivo de la escudería. Su actuación se vio reforzada por lo atrasado que quedó su compañero, el italiano Giancarlo Fisichella, que sólo fue decimoquinto.