Alonso aceptó el riesgo de correr con un motor casi roto
Fernando Alonso ha pasado por uno de los fines de semana de mayor
incertidumbre desde que está en la F-1, aunque el desenlace mereció el
mal trago. El domingo se supo que el español corrió con un motor muy
mermado en sus prestaciones, una unidad que ya había salido 'tocada'
del pasado Gran Premio de Bahrein, tras soportar una carrera en
condiciones de temperatura extrema, que sin ir más lejos el Ferrari no
pudo franquear. Esa es la explicación de que Alonso tan sólo rodara
unas 18 vueltas entre viernes y sábado y tuviera que salir sin apenas
conocimiento de circuito, reglajes y sensaciones a calificarse.
Fernando demostró ahí que aun no rodando ni una vuelta hubiese estado
de nuevo entre los mejores en la parrilla de salida, lo cual es otro
valor añadido a la exhibición de ayer, como reconoció incluso el propio
Pedro Martínez de la Rosa.
Flavio
Briatore reveló el secreto mejor guardado del fin de semana. "No
esperábamos estar aquí, Ha sido un fin de semana muy duro, con muchos
problemas mecánicos. El sábado por la noche aún estábamos dudando si
cambiaríamos el motor o no", explicó.
Alonso lo confirmó más
tarde: "Lo hemos estado mimando los tres días y protegiendo las partes
más delicadas. Al final ha funcionado. Me lo he ido creyendo a medida
que avanzaba la carrera, pero no pensaba estar mucho más arriba del
quinto antes de la salida", explicaba el líder del Mundial. Esa
decisión hubiera supuesto la pérdida de 10 puestos en la parrilla de
salida y al final se optó por seguir adelante.
Con 100 caballos menos Alonso
debió correr todo el fin de semana con un propulsor renqueante y en la
carrera, salvo en las primeras vueltas en las que tuvo un poco más de
fuelle disponible para intentar hacer hueco, y en las últimas, con el
aliento de Schumi en la espalda, el asturiano no pudo sobrepasar las
15.200 r.p.m. de las 18.700 a las que rinde en plenitud el RS25. En
cifras redondas, un 15 por ciento menos de la potencia total del
monoplaza cuando se le exigía en su totalidad. Trasladado a caballos,
Alonso pudo estar en unos 100 caballos menos que los que utilizaba
Michael Schumacher durante dos tercios de la carrera.
La
victoria en estas condiciones habla muy bien del magnífico trabajo que
se ha realizado este año en Renault en el aspecto de motores. Dennis
Chevier, jefe de Motores de la marca francesa, estaba entusiasmado con
el resultado. "Los datos de las simulaciones, los que hemos recogido en
esta temporada y nuestra experiencia nos decían que corríamos un
tremendo riesgo y así se lo dijimos a Fernando. Él iba a pasarlo mal en
ocasiones y era muy posible que no pudiese adelantar, pero el propio
piloto decidió asumirlo y entre todos decidimos dejar el motor en el
coche. Al final todo salió bien", comentó. Alonso felicitó a todo el
equipo por radio por el trabajo que habían hecho nada más cruzar la
meta. |
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