ALONSO DISTANTE

Fernando Alonso está tenso. El piloto español vive el proceso de digestión de su recién adquirida condición de ídolo de masas, y su actitud fría y distante en el Gran Premio de España de Fórmula 1 demuestra que la asimilación le está resultando pesada.

Desde que ganó el Gran Premio de Malasia a finales de marzo, y sucesivamente tras sus triunfos en Bahrein e Ímola, el piloto de 23 años se volvió más inquieto. Cada vez se lo ve menos ante los aficionados y ante la prensa, y cuando lo hace sus palabras transmiten cierto hastío por la necesidad continua de estar sonriente.

El Gran Premio de España, este fin de semana en Barcelona, es el mejor ejemplo de ello. Alonso se encerró en los días previos en su residencia de Oxford, en Inglaterra, y sólo voló el miércoles para comenzar a cumplir con sus compromisos publicitarios, a los que se desplazó en un helicóptero.

El jueves casi 30.000 personas acudieron al día de puertas abiertas en el pit lane de la Fórmula 1, y la mayoría de gorras y banderas de color azul revelaba que el más solicitado era Alonso.

El asturiano, sin embargo, se limitó a saludar durante un minuto y medio, firmó dos autógrafos a unos niños en silla de ruedas y dio las gracias por megafonía a sus seguidores, que se quedaron aún casi una hora más coreando su nombre en vano. Igual ocurrió ayer con centenares de niños que se desgañitaron sin éxito reclamando un simple saludo del español.

¿Se le ha subido el éxito a la cabeza? Mike Gascoyne, que era el director técnico de Renault cuando Alonso llegó al equipo, asegura que el español ya pasó esa etapa. "Era inevitable. Un chico joven llega a la Fórmula 1, todo gira a su alrededor, y es normal que pierda un poco el rumbo, pasa también con futbolistas, por ejemplo. Pero ya se centró", aseguró ayer el director de Toyota.

Con la vanidad controlada, de acuerdo a Gascoyne, el origen de la "inquietud" de Alonso está en la presión exterior, como confirma su jefe en Renault y mánager, Flavio Briatore. "Fernando está consiguiendo algo muy especial para España, porque nunca habíamos visto un entusiasmo así en ningún otro circuito. España tiene un gran campeón, pero debe estar más tranquila. Hay que dejar vivir a la gente, no se puede sofocarla".

Pero Briatore, casi más famoso por sus dotes de playboy que de empresario, sabe que esa presión forma parte del juego, y está en manos del piloto aceptarla de buen grado o angustiarse. "Nosotros tenemos que centrarnos en hacer nuestro trabajo. Hacemos un trabajo público y la prensa y el público son parte de ello", afirmó.

Gascoyne coincide con el italiano. "Cuando alguien es el centro de atención, como Fernando, tiene que aprender a manejarlo", asegura el británico. Ese "manejo" puede ser realizado de diferentes maneras.

Rubens Barrichello, que sufrió una presión similar en Brasil cuando lo designaron oficiosamente el "sucesor" de Senna, aconseja a Alonso el silencio. "Con tres victorias este año le están haciendo muchas preguntas, y eso seguro que da origen a polémicas y controversias. Y eso no es bueno".

Gascoyne, sin embargo, cree que Alonso, al que define como una persona "extrovertida", no debe refrenar sus impulsos aunque sus palabras creen polémica. "A veces las personas con opiniones se equivocan. Pero si uno nunca se equivoca, nunca conseguirá nada. Es parte del proceso de convertirse en una parte importante de la Fórmula 1, que ya lo es", sentencia.