LA INFORMATICA EN LA F1

Sentarse en un habitáculo ínfimo, angosto, a ras de suelo y con un monstruo de 900 CV en el cogote no debe ser una sensación muy agradable. Pasarse más de hora y media a un promedio superior a los 210 km/h rodeado de otros 19 bólidos dispuestos al adelantamiento es algo sólo reservado a pilotos muy templados. Otro detalle a tener en cuenta: si el sol se muestra generoso, la temperatura en el 'cockpit' ronda los 60 grados.

Hace algo más de un lustro que la FIA impuso unas normas sobre las medidas de los 'cockpit' para hacer los F-1 más seguros. La informática ha cobrado un protagonismo absoluto y son los ingenieros quienes, ayudados por programas informáticos, diseñan los coches sin necesidad de crear maquetas físicas. Toyota ha confiado el diseño de los habitáculos de sus coches a Dassault Systèmes y el proceso de creación es sumamente meticuloso, se comprueba hasta el efecto del grosor de la ropa del piloto en la confortabilidad del 'cockpit'.

"La forma del habitáculo viene definida por las reglas de la FIA. Lo que tenemos que hacer es ubicar al piloto en el espacio reglamentado. Hay que situarlo lo más bajo posible para ayudar a la distribución del peso. Pero también se necesita un mínimo de altura para que el piloto pueda ver el exterior", explica John Litjens, responsable de diseño en la escudería Toyota.

El software Catia, adoptado por siete de las diez escuderías, "permite fijar la posición del piloto sin tener que construir una maqueta. Esto ahorra tiempo y dinero y permite responder con rapidez a cualquier problema que se pueda presentar. En un Mundial tan largo, 19 carreras y muchas de ellas separadas por una sola semana, la capacidad de reacción es clave", explica François Barrovecchio, de Dassault Systèmes. El sistema informático permite trabajar coordinadamente a los distintos departamentos del equipo.

103 medidas distintas

En este vasto trabajo de ergonomía se toman hasta 103 medidas diferentes de la anatomía del piloto -nariz, manos, pies, circunferencia de la cabeza, etc...- y se crea un maniquí, que en la escudería Toyota han bautizado como el 'Trulli virtual', que se coloca en un 'cockpit' también virtual.

El programa permite 'clavar' la posición del piloto en apenas dos horas. Un escaner ayuda a fijar la postura real del piloto de modo que tenga la mejor visibilidad, confort (sobre todo en la espalda, una de las partes del cuerpo que más sufre), y que alcance con comodidad todos los controles del coche. El proceso se repite tres veces para minimizar al máximo el margen de error y llega a tenerse en cuenta el grosor de las suelas de las zapatillas.

"El coche entero está en nuestra base de datos. Podemos calcular el peso de cada componente y saber el efecto que tiene sobre el centro de gravedad. O simular la influencia que tienen los repostajes, dependiendo de los litros que se carguen en el depósito", explica Barrovecchio.

Las reacciones físicas del piloto durante la carrera son previsibles "en un 90 o 95%. Aunque cuando están pilotando, el efecto de las fuerzas exteriores que actúan sobre él a veces provocan efectos musculares que no pueden ser previstos por el ordenador", concluye John Litjens