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CALLATEEEE.... |
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Llueve en
Montreal. El cielo descarga todo el calor acumulado en una última
carrera de locos. Un GP de Canadá que, entre sus secuelas, nos ha
dejado una bronca mayor entre Giancarlo Fisichella y Renault. El
italiano tiró airadamente los guantes al suelo nada más abandonar
(quinta retirada del año). Las aguas bajan turbias después de que el
piloto romano haya empezado a quejarse de los problemas mecánicos
sufridos en seis de las ocho pruebas disputadas. El coche se le quedó
parado, por ejemplo, en la salida de Nurburgring. Y la reacción de
Briatore, jefe del equipo, ha sido contundente a través de 'La
Gazzetta': "Le pagamos para que compita, no para que se enfade. Si no
le gusta, puede cambiar de equipo". Respecto a su compañero de escudería y líder del Mundial, el ánimo en Renault no ha decaído. Confían ciegamente en Alonso para lograr el título, y no habrá crisis mediática tras las críticas por las órdenes de equipo. Dennis Chevrier, el jefe de motores en los circuitos, lo decía, sin ir más lejos, el pasado domingo: "Cuando alguien tiene tanto talento como Fernando y lo demuestra carrera tras carrera, lo del muro no puede ni siquiera considerarse como un error". El propio Briatore dijo: "Todos nos equivocamos. Sólo tiene 23 años". Este talante hacia la estrella española ha sido criticado con mucha dureza en Italia. Hace tiempo que los periodistas transalpinos vienen insinuando un trato de favor con el ovetense, pupilo de Flavio. Muchos de ellos pensaban que 'Fisico' iba a batir sin problemas a Fernando. Se han quedado con un palmo de narices. Sobre el único error en los últimos once grandes premios, algo de lo que no puede presumir Fisichella, 'La Repubblica' dijo: "Tiró la carrera como un chiquillo". E incluso 'Il Messagero' acentuaba que Trulli se tuvo que ir de Renault por un supuesto, e incierto, trato de favor a Alonso. Es cierto que una escudería grande no puede centrarse en un solo coche. Y ese mal ha sido criticado numerosas veces por Briatore respecto a Ferrari. Pero está claro también que, a pesar de que Giancarlo es un gran piloto (votado en varias ocasiones por sus rivales como el mejor de la parrilla), no es un superclase como el asturiano. Ni la gran apuesta de Renault. El equipo francés lucha con menos presupuesto frente a gigantes y no hay mala intención, sino menor capacidad para tener dos monoplazas fiables. Fisichella ha iniciado una guerra dentro del equipo para no tener más roturas. Y su mánager se ha apoyado en la prensa italiana. Un conflicto que recuerda al que le llevó a ser despedido por Briatore hace unos años de Benetton-Renault. Sin embargo, las declaraciones del piloto italiano después de la carrera fueron políticamente correctas: "Me duele mucho este abandono. Estoy pasando por un periodo muy difícil, pero juntos (por el equipo) saldremos de él. Ahora será muy complicado calificarse bien en Indianápolis". |