LA CARRERA DEL MIEDO

En un error único en la historia de la Fórmula 1, Michelin conmocionó ayer el GP de Estados Unidos. La firma francesa avisó a sus equipos de que no podían garantizar la seguridad de sus compuestos en carrera. Los reventones de los Toyota de Zonta y Ralf del viernes alertaron de defectos estructurales al paso por la curva del oval. Seguramente porque nadie les informó de que el nuevo asfalto había sido rayado con diamante y castigaba mucho más las ruedas de lo esperado. La propuesta de Michelin a la FIA ha sido traer desde Francia unas ruedas distintas (compuestos como los que usaron en Barcelona) y vulnerar así el reglamento que exige la misma monta para calificación y carrera. Todo esto afectó a la disputa de una calificación rara, con algunos pilotos algo más temerosos en el oval, y distintas estrategias. El resultado es provisional, ya que las escuderías que llevan los neumáticos franceses podrían ser sancionadas con varios puestos en la parrilla, penalización de tiempo o una parada adicional.

Por si al final tuvieran que disputar el gran premio con las ruedas peligrosas (para sustituirlas por las nuevas necesitan la aprobación de todos los equipos y Ferrari se niega a aceptar), Trulli siguió el consejo de Michelin de cargar menos gasolina y logró la pole. Raikkonen terminó segundo y Alonso fue sexto, con más gasolina que él y su compañero Fisichella. Giancarlo sale cuarto. El asturiano salvó los muebles de partir en la calificación cuando la pista estaba más sucia y opta, de nuevo, al podio. Un resultado que sería interesante para sus aspiraciones. Schumacher se le coló por poco en la quinta plaza, que le hubiera asegurado salir por la parte limpia de la recta inclinada de Indianápolis.

Fernando fue de los que más arriesgó en la parte final del trazado. A priori, esta vez no tiene un coche para ganar. Al cierre de esta edición lo último que se sabía del asunto de los neumáticos es que iban a esperar al veredicto de Michelin sobre las ruedas que utilizaron ayer. Si eran suficientemente seguras con el consejo de haber subido las presiones, competirían con ellas. Si no, hay que ir al consenso. Pero eso es muy difícil, pero no sólo por los bólidos rojos, también entre las escuderías rivales. Williams y McLaren son partidarios de correr a toda costa, mientras que Renault se niega si no tienen la absoluta seguridad de que todo va a ir bien.

De fondo está no sólo la integridad física de los pilotos, también los intereses egoístas de cada escudería. Para las flechas de plata suspender una carrera es perder una nueva oportunidad de recortar puntos. Y más con Kimi en primera fila después de una gran vuelta. A sus rivales de azul, sin embargo, les vendría bien. Por si acaso, ayer Alonso y muchas de las estrellas de la parrilla tenían vuelos abiertos para marcharse hoy por la tarde de Indianápolis. Sin haber corrido. Pero habrá gran premio, porque los Bridgestone no son suficientes (son seis coches y se necesita un mínimo de doce para correr), y el negocio es lo que más importa en la F-1.

¿SABÍA QUé...?

Muchos cambios en el circuito
Tony George, propietario del circuito de Indianápolis, no dudó en realizar reformar sustanciales en la instalación para adaptarla a las exigencias de la F-1, lo que le costó no pocas críticas entre los puristas estadounidenses.

Nueve escenarios del GP
Además de Indianápolis, los 48 GP de Estados Unidos disputados han tenido estos escenarios: Sebring, Riverside, Watkins Glen, Long Beach, Las Vegas, Detroit, Dallas y Phoenix.

Andretti, el último americano
Aunque Estados Unidos ha conseguido 33 victorias en grandes premios repartidas entre quince pilotos, su sequía de triunfos en la F-1 es ya muy larga. El último ganador fue Mario Andretti, en el GP de Holanda de 1978.