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SERAN SANCIONADOS |
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Bernie Ecclestone
no va a permitir que la cosa quede así. El gran patrón de la Fórmula 1
considera que el plante de los equipos Michelin en Indianápolis es un
ataque directo y grave a los intereses de su gran negocio y pretende
que los responsables paguen por su atrevimiento. Por eso ha puesto a
trabajar a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que
dirige Max Mosley, con una reacción inmediata. Ayer mismo, la FIA hizo
público que ha convocado tanto a Michelin como a los siete equipos que
decidieron no competir en Estados Unidos, para que declaren el próximo
miércoles 29 de junio en el Consejo Mundial en París. Al margen de otros ingresos por diferentes conceptos, Tony George, el promotor del GP de Estados Unidos, paga directamente a Ecclestone 15 millones de dólares (unos 12,2 millones de euros) por los derechos de organización, cantidad que puede esfumarse para el magnate británico si George decide, como es muy probable, no renovar su contrato con la FOM, la empresa que controla la Fórmula 1. Ecclestone lo dijo con claridad tras el esperpento del domingo: "No creo que la Fórmula 1 tenga un bonito futuro aquí". Defiende la participación de Ferrari y de los otros equipos Bridgestone (Jordan y Minardi), aunque considera una quimera que no se encontrase una solución válida al conflicto. Está claro que la FIA no puede considerar el abandono de siete equipos como una situación normal de carrera y podría sancionar a los implicados, aunque por el momento se desconoce de qué forma. Joaquín Verdegay, vicepresidente de la Real Federación Española de Automovilismo, será el único español en ese Consejo Mundial formado por 24 representantes de diferentes países y expone así su opinión: "Admito el abandono como una actitud individual de cada equipo, pero lo inaceptable es la actitud colectiva, porque eso es un boicot. Y para mí no hay duda de que lo ocurrido en Indianápolis responde a una decisión conjunta que infringe el artículo 151C del Código Deportivo Internacional: un acto público y notorio que atenta contra la dignidad del deporte". Y su postura en el caso es transparente: "Yo sería partidario de una sanción cautelar. Una propuesta válida sería quitarles a los implicados la mitad de los puntos durante dos grandes premios, aunque condicionando la efectividad de la penalización a la reiteración en un plazo, por ejemplo, de dos años. Es decir, que si una escudería tiene intención de plantarse de nuevo en un gran premio, perdería la mitad de los puntos que consiguieran sus pilotos en las siguientes carreras. Para mí el boicot es siempre inaceptable". |