ESCISION EN LA F1

Este intento de motín en la F-1 no es nuevo. Mosley y la FIA por un lado, los constructores por otro, y una reunión en París que tiene sombras por todos los sitios. La cosa no pinta bien, vamos a ser sinceros. Pero ya en los primeros años de la década de los 80, las posiciones encontradas de la FISA, gobernada férreamente desde París por el célebre Jean-Marie Balestre, y Bernie Ecclestone, líder de la FOCA, que agrupaba a los constructores de F-1, hizo que la categoría se partiese en dos partes no iguales, por cierto, dando lugar a un cisma que en 1983 vio la solución. Y fueron varias las carreras que se corrieron con escasos participantes en la parrilla de salida. Ahora, las cosas son diferentes. Es que Ecclestone, que sigue siendo el que detenta el poder de decisión en este negocio, está aliado con Ferrari, escudería a la que conminó a firmar un pacto con la F-1 hasta el año 2012.

Muchos apuntan a que lo de Indianápolis no fue casual. Que fue un símbolo de algo que puede terminar partiendo a la categoría en el futuro. Con Mercedes posicionada muy fuerte en el accionariado de McLaren, con BMW que acaba de comprar un equipo, con Renault que pasea la bandera de Francia y con los fabricantes japoneses más poderosos como Honda y Toyota formando uno de los bandos, al otro le queda sólo Ferrari como punto fuerte. Que nadie piense que no es factible que la F-1 llegue a partirse. En el Jarama, en 1980, se disputó una carrera sin Ferrari y sus aliados, y los espectadores aún esperan. Fue una carrera extraña, al igual que la de EE UU. Por el bien de un deporte que mueve millones de personas y euros, que todos compitan contra todos. .