PROBLEMAS EN RENAULT

El domingo por la noche, cuando los mecánicos de Renault desmontaban los motores de los bólidos de Fernando Alonso y Giancarlo Fisichella para su traslado, se percataron de que en el propulsor del italiano había una válvula estropeada.

Sonaron de inmediato las alarmas en la escudería y se decidió someter a una intensa investigación ambos motores. El objetivo es intentar evitar a culaquier precio el cambio de motor, lo que supondría una penalización de diez plazas en la parrilla de SPA.

De confirmarse la necesidad de estrenar motor en el coche de Fisichella, el golpe sería muy duro para Renault por dos motivos. Primero porque perjudicaría a una posible táctica de equipo en la que el romano podría hacer de tapón. Segundo, porque le podría costar el Mundial de constuctores.

Aunque el problema se detectó en el vehículo del corredor trasalpino, los mecánicos también revisarán a fondo el coche de Alonso. En la última carrera, para intentar alcanzar a Montoya, el asturiano abrió el régimen durante dos o tres vueltas, algo que no estaba previsto y se quiere tener la seguridad absoluta de que las válvulas de su motor no quedaron dañadas.

El corredor anuncia que irá a por todas para asegurarse el título: «Hay dos formas de considerar las cosas. Algunos pretenden que con 27 puntos de ventaja y cuatro carreras por disputar, yo soy casi imbatible. Pero pienso lo contrario: dos abandonos consecutivos y el campeonato volverá a relanzarse. Los McLaren son muy rápidos y no bajarán los brazos antes de que el combate esté matemáticamente perdido. No bajaré el ritmo antes de haber terminado el trabajo. Seguir mirando al podio en cada carrera es el único medio de alcanzar nuestro objetivo».