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¡ Que vida esta...es que no paro ! |
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Se juega el Mundial, pero los compromisos son tantos que apenas tiene tiempo para el descanso Fernando Alonso acumula los actos promocionales de sus diferentes patrocinadores. No tiene ni tiempo para el descanso. Ni siquiera ahora que se está jugando el campeonato, cuando todo el mundo quiere conocer al personaje y utilizarle para sus actos promocionales. Independientemente de que este fin de semana afronte una de las carreras más importantes de su vida, su ajetreada vida social no se detiene hasta que llega al circuito. En Spa, máxima concentración. Quiere que sea una carrera como tantas otras, pero ésta es especial. El flamante 'Príncipe de Asturias' puede proclamarse campeón del mundo, la primera vez que un piloto español puede lograr semejante gesta. El acuerdo con LeasePlan conlleva una serie de charlas en sus diferentes sedes. El miércoles por la noche Fernando Alonso, como había hecho ya la semana pasada en Italia, fue el gran protagonista de una cena-coloquio que se celebró en Verviers, a pocos kilómetros de Spa. La empresa holandesa, dedicada a la administración y gestión de flotas de vehículos, está junto al asturiano desde 1999 por acuerdo de su delegación española, que patrocinaba al equipo de Adrián Campos. De hecho, LeasePlan es el sponsor más antiguo y fiel de todos los que dispone el piloto español. Eran tiempos duros, en los que trataba de abrirse camino en un mundo elitista y en el que se requieren múltiples recursos. La situación actual es diferente. Las puertas que entonces se cerraban se abren de par en par y las empresas se agolpan a su alrededor para convertirse en sus 'compañeros de viaje'. La Mutua Madrileña es de los últimos patrocinadores que se han sumado al equipo Renault F1 y a Fernando Alonso. El acuerdo se hizo oficial en vísperas del GP de España. El pasado miércoles, antes de viajar a Bélgica, el piloto hizo escala en Madrid para filmar un anuncio televisivo. La cita, el cumplimiento riguroso de un compromiso adquirido a comienzos del verano, fue en la sede de la compañía. Durante cuatro horas, en pleno centro de Madrid, provocó el delirio. Su mera presencia desata, hoy en día, la locura. Estrechó manos, se dejó fotografiar, firmó autógrafos, repartió besos... todo un profesional. Con el monoplaza con el que corrió en Mónaco como espectador de lujo -había rodado por la Castellana el fin de semana con un doble- se empleó a fondo en su faceta de actor. La productora del anuncio pedía a su protagonista que avanzara desde su coche hacia el edificio, entrara en él, se acercase al mostrador de atención al público y dijera "quiero asegurar mi coche en la Mutua Madrileña". De ahí, a toda velocidad, hacia Torrejón de Ardoz. Nuevo vuelo privado hacia Bélgica, dispuesto ya para otra cita. |