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| QUIERO GANAR |
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Una vuelta, dos
continentes". Ése es el lema del primer GP de Turquía de la historia. A
buen ritmo y en una hora, Fernando Alonso descubrió ayer a pie los
impresionantes 5,3 kilómetros del nuevo trazado. Otra instalación de
lujo para la Fórmula 1, con 122 millones de euros de inversión. Una
pista con un final de recta apasionante en bajada (punto de
adelantamiento). Una subida a continuación, con una pendiente superior
al 8 por ciento que recuerda a Eau Rouge de Spa (Bélgica) con
escapatorias. De nuevo otra bajada, en el que es un permanente vaivén
de montaña rusa. Con curvas ciegas, un trazado de piloto y con un
viraje, el larguísimo número ocho, que es casi imposible. "Por más
veces que lo he repasado con el simulador, no sé cómo trazarla bien",
contaba ayer De la Rosa, que saltará hoy a pista como tercer piloto con
el McLaren. El asfalto, completamente nuevo y todavía polvoriento, será
el mayor enemigo de Fernando. 'Nano' saldrá décimo a la calificación de mañana (a las 12:00 en España), lejos del último y espléndido lugar que tendrá su gran rival, Kimi Raikkonen. Pese a ese hándicap de la pista sucia (que puede suponer más de medio segundo), el asturiano de Renault no se corta: "El objetivo es ganar la carrera, batir a los McLaren. A pesar de que el puesto de salida a la calificación no es el mejor posible y me puede hacer perder dos o tres plazas en la parrilla. Pero si somos competitivos, en carrera podremos recuperarnos. No será fácil superar a las 'flechas de plata', ya hemos visto lo veloces que han sido en los dos o tres últimos meses, pero ese debe ser nuestro objetivo al afrontar el fin de semana. Necesitamos un buen resultado y los circuitos con calor suelen ser buenos para nuestro monoplaza". Es decir, maximum attack a la ovetense, por mucho que en el bando contrario vean el Otodrom de Estambul completamente favorable al MP4/20: necesita carga aerodinámica alta y un gran motor. La lluvia también puede jugar su papel decisivo, ya que hay previsión de tormentas para el gran premio. Entre tanto, bochorno, humedad y largos trayectos de acceso (a 50 kilómetros del centro de la ciudad). La pista les ha gustado a todos. Desde el orgulloso nuevo piloto de Ferrari, Massa ("Veremos adelantamientos"), al ex Barrichello ("Cada curva tiene distintos trazados"), pasando por Klien: "Parece muy difícil, con tantos virajes ciegos, nos lo vamos a pasar muy bien". Las instalaciones, lejos del lujo indescriptible de China o el alarde de Bahrain, son realmente buenas, destacando una enorme sala de prensa con capacidad para 600 personas y unos boxes que parecen el Capitolio, por su enorme altura. Alonso se lo recorrió también en moto, picado con su compañero Fisichella a su espalda. Tomó fotos de los detalles y se mostró muy perfeccionista en su trabajo de conocer el circuito. Hizo bromas, jugó al fútbol con uno de sus fisioterapeutas y demostró un hambre inconmensurable de F-1 y de gloria: "Después de tres semanas, echo de menos el coche. A mí me gusta competir cada fin de semana en las carreras. ¿Kimi? Prefiero que diga que va a por el Mundial, porque si quedas delante de él te alegras más ahora". |