EL CIRCULO MAGICO

Procedente de una familia humilde de Asturias, su entorno no permite que el éxito y el dinero perturben sus objetivos. No vive en una mansión en Mónaco, sino en un modesto apartamento en Oxford; no conduce un espectacular descapotable, sino un utilitario deportivo con el que trata de pasar desapercibido; no colecciona esculturales novias, sino que es muy celoso de su vida privada, de la que prácticamente poco se conoce. Este es, en definitiva, y a grandes rasgos, Fernando, el nuevo y flamante campeón del mundo de F-1 a los 24 años.

Reservado en público, aunque con fama de divertido en sus círculos íntimos, Alonso no se deja embriagar por el glamour artificial que rodea a la Fórmula 1. Sus amigos son los de toda la vida. Y caben en una mano, como a él le gusta recordar. Obligado a estar fuera de su hábitat natural, anhela poder hacer una vida cotidiana en Asturias, sin asedios ni aglomeraciones, y si hay algo que no soporta Fernando es que le molesten en su intimidad.

José Luis, su padre, el culpable de que le picara el gusanillo del automovilismo desde su infancia, que le subió a un kart a los tres años, trabajaba como maestro de explosivos en una empresa minera asturiana. Su madre, Ana, ha trabajado en el departamento de cosméticos de El Corte Inglés de Oviedo hasta hace poco más de un año. Ambos, junto a su hermana, Lorena, médico de profesión, forman su círculo cerrado.

Cuando debutó en F-1 su vida sentimental estaba ligada con una joven asturiana, Rebeca, que conoció en el circuito de karting de José Luis Echevarría, gran amigo de su padre y que le acompañó en numerosas pruebas de karts. Se le ha relacionado también en los últimos años con una joven barcelonesa, Carolina Costa, cuya familia es de gran arraigo en el mundo de la competición, tanto de las dos como las cuatro ruedas. Al respecto, también hay que destacar que durante las carreras de Europa, Hungría y Bélgica el sensacionalista 'Bild' dejó entrever una posible relación con una joven alemana, Jenny, con la que salía fotografiado.

José Luis, que siempre se mantiene en un discreto segundo plano y afirma no ponerse nervioso, fue el mecánico personal del campeón hasta que éste cumplió 12 años, edad en la que empezó a viajar fuera de España, donde completó unas seis carreras el primer año, que fueron aumentando a medida que Alonso comenzaba a imponerse en las categorías inferiores y encontraba el apoyo económico suficiente para seguir compitiendo. Tras unos años frenéticos, confió su hijo a Genís Marcó, con el que Alonso dio el salto al extranjero y pasó a competir en los campeonatos de Europa y en el mundial de karts. Marcó le acogió en su casa de L'Escala como un hijo más y guió con acierto su carrera hasta que dio el salto a los monoplazas con Adrián Campos.

Campos fue el primer manager de verdad, firmándole un contrato de representación para subirle a un monoplaza en 1999. La relación profesional entre el valenciano y el entorno del piloto, en el que Flavio Briatore ejerce una gran influencia, fue alejándose hasta que en el 2004 es finiquitada. Junto a un reducido grupo de amigos de la infancia, con los que mantiene una relación fluida, éste es el círculo íntimo del campeón.