SUSCEPTIBILIDADES

VFernando Alonso ganó el campeonato del mundo el pasado domingo y fue la culminación de un trabajo sensacional. En el plano deportivo, por parte de Renault, Telefónica y el propio Fernando. En el plano mediático, por parte de Telecinco y su jefe de deportes, Antonio Lobato, que apostaron por el deporte de la Fórmula Uno cuando nadie daba nada por él y que apoyaron al asturiano como estandarte de su programación desde sus primeras carreras en Renault.

Sin embargo, no entiendo a qué viene esa necesidad casi enfermiza de reconocimiento que se vislumbra tras las no precisamente efusivas celebraciones de ambos.

Alonso tendrá motivos de queja con los periodistas como cualquiera cuyo trabajo sea examinado públicamente por miles de analistas. Habrá -no lo dudo- quien haya dicho que Fernando estaba sobrevalorado, que no merecía tanta atención, que no era el mejor piloto. Habrá quien estuviera deseando que perdiera el campeonato o quien celebrara -como dijo Lobato- cuando perdía posiciones en un Gran Premio.

Pero la gran mayoría de la prensa de este país se ha volcado con el asturiano, ha vitoreado sus gestas, ha disfrutado con cada victoria de un deporte que, antes de él, no existía y del que él es el único protagonista. Desde sus inicios en Minardi está ocupando hojas de periódico que jamás ocuparon antes ni Adrián Campos, ni Marc Gené ni Pedro Martínez de la Rosa ni tantos otros.

Con todo mérito: él era mejor, él iba a ser el campeón. Él era la diferencia. ¿En qué momento se le ha negado eso?

Otra cosa es que existan críticos o que esas críticas se reciban con cierta sensibilidad. Yo escribí una vez que Alonso no sería campeón del mundo y mi email se llenó de insultos. En mi artículo me limitaba a constatar que el R25 no era el coche más rápido, que su inversión -como el propio Briatore confirma ahora- era mínima comparada con la de sus rivales y que en un deporte así era competir con mucha desventaja.

Pero eso no se puede entender como una crítica al piloto o al trabajo de sus ingenieros, mecánicos, etc.. Es simplemente constatar un hecho al que Alonso se ha sobrepuesto demostrando un talento sin igual.

Lobato se reía de los que criticaban que le dieran el Príncipe de Asturias. ¿Realmente es eso una ofensa? Sostener que las carreras de Carlos Sainz, Ángel Nieto o Andre Agassi son más "galardonables" no me parece ninguna barbaridad. Ni me parece que merezca revanchismo.

En el complejo mundo de susceptibilidades de los dos asturianos, parece que sí. Han conseguido -los dos- algo muy grande. Que no parezca que los demás no tenemos derecho a disfrutarlo.