RENAULT NO SE FIA DE ALONSO |
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El box de Renault no parecía el del
campeón. El ambiente no era el de la escudería que acaba de dar un
golpe a su rival McLaren y se ha situado dos puntos por delante en el
Mundial de constructores. Fernando Alonso criticó con dureza la
estrategia y Flavio Briatore desvió la atención cargando contra la FIA.
Por contra, Ron Dennis, el jefe de McLaren, reía en el podio, algo raro
en el estirado ingeniero ingles. "Si Raikkonen cambia el motor durante el fin de semana debe perder 10 posiciones en la parrilla", clamó Flavio Briatore. "Y lo cierto es que no perdió ninguna. Calificó el 17° y salió el 17°", bramó el italiano. Puede que tenga razón. Incluso le asiste la verdad cuando asegura que la FIA advirtió a Renault que Alonso debía dejar pasar a Klien tras el adelantamiento en la chicane, pero luego se volvieron atrás cuando vieron la repetición en televisión, justo cuando el asturiano ya había dejado pasar al austriaco por segunda vez. "De no suceder todo esto, hubiéramos logrado un doblete", sentenció. Pero el gran pecado de Briatore fue no creer a su piloto. José Luis Echevarría, el propietario del Circuito de Asturias, donde creció Alonso, uno de los hombres más cercanos al campeón, suele repetir: "Nunca han valorado a Fernando lo que se merece; cuando lo pierdan, sí se darán cuenta". Y una vez más, en Renault, no se fiaron del asturiano, del campeón del mundo. Alonso ya había dejado pasar a Klien tras adelantarlo por un atajo en la chicane, pero no lo creyeron y lo obligaron a darle paso una segunda vez dos vueltas más tarde, cuando ya le había tomado siete segundos. "Después de que me dijeran por radio que le dejara pasar, me contestaron que la FIA se había echado atrás y no debía haberle dejado pasar. Pero era ya demasiado tarde", se quejó Alonso. El asturiano apenas celebró su remontada, su 14° podio en 18 carreras, a un solo cajón del récord de Michael Schumacher en el 2002, año mítico de Ferrari. Victoria frustrada El cabreo de Alonso hay que buscarlo también en la estrategia "equivocada, muy equivocada" de su equipo o en la predicción del tiempo, en la que "hemos metido la pata todo el fin de semana". Por un lado se lo tomó con humor. Los errores en la estrategia, haciéndole parar a repostar en el peor momento, le permitieron divertirse más, porque Alonso tuvo que adelantar de nuevo "a todo el mundo". Pero cuando se vio en el podio, con Fisichella con cara de funeral y Raikkonen exultante, "te viene a la cabeza que podías haberles ganado". Esta vez no hubo fotos en el box de Renault con todo el equipo para celebrar el doble podio, como en Australia e Italia. En días como el de ayer, Alonso se siente encorsetado en un equipo que no está a su altura. Le molesta que no confíen en él. Por eso se la jugó adelantando a Schumacher en un lugar inverosímil, justo antes de la temible curva 130 R. "Iba a adelantar por dentro, obviamente, pero al cerrarse, le ataque por fuera. Pensándolo bien, no lo hubiera hecho otra vez porque se va a 320 km/h por un sitio que no tiene mucha adherencia. Pero no tenía nada que perder y me la jugué". |