LOS NUEVOS V8

"El pasado año en Jerez lográbamos fácilmente los 305 km/h. Ahora, nos quedaremos en 290 km/h", explicó Fernando Alonso al bajar del coche en sus primeros ensayos invernales del viernes y constatar que los F-1 han perdido 200 CV por el cambio de motor: de V10 a V8. "Estos motores son menos potentes, pero sorprenden. Ahora parecen lejos de los cronos de los V10, pero cuando comience la temporada estarán a segundo y medio y para final de año estaremos en los cronos de los V10", admitía el joven Nico Rosberg, el nuevo piloto de Williams.

"Se pierde punta, pero la velocidad de paso por curva es la misma o incluso superior", afirmaba en Jerez Alonso, quien valoraba la menor velocidad como algo positivo en lo que a seguridad se refiere, aunque Trulli está alarmado "porque al poder cambiar los neumáticos y correr con menos peso de gasolina, se podrá ir muy deprisa en curva. Si la FIA quería mejorar la seguridad, es obvio que no ha encontrado el camiono correcto".

Inversión muy cara

Se dice que los constructores se han gastado casi 2.000 millones de euros para desarrollar estos nuevos motores 2.4 V8. "Hay quien pensaba que bastaba tomar nuestros V10 a 90º, utilizados por todos menos Renault para obtener este V8, pero es un proyecto totalmente nuevo y distinto, un desafío", dicen los ingenieros.

Las restricciones impuestas por la FIA para estos motores, en cuanto a materiales y características constructivas, son un reto. Unos dicen que se cercena la fantasía y otros que habrá que ser muy imaginativo para encontrar soluciones. "Hay dos problemas importantes. De una parte, las vibraciones. Son muy distintas a las de un V10, más fuertes y crecen mucho más en los regimanes altos. Y otra, el que no se puede recurrir a la admisión variable, un truco que nos permitía compaginar mucha potencia en altas con unos bajos aceptables gracias a las trompetas de admisión de longitud variable al ajustar la acústica del motor y poder así optimizar la combustión. Estos motores serán muy 'puntiaguados' con un menor régimen de utilización", afirma León Tailleu, el jefe de proyecto del nuevo motor Renault V8, que está convencido de que deberán conducirse de forma diferente.

En Cosworth afirman que sus motores alcanzan ya las 21.000 rpm. en el banco de pruebas. Está claro que para incrementar la potencia hay que subir el régimen y con ello se corre el riesgo de las vibraciones, que acaban rompiendo motores, dañando chasis, y sobre todo pueden afectar a las centralitas electrónicas.

La fiabilidad es el gran problema y en eso Ferrari, que está probando el motor desde hace mucho tiempo, lleva ventaja. Marc Gené ha conseguido completar ya un simulacro de dos GP con el mismo motor, es decir 1.500 kms. Los demás tienen una duración de unos 700-800 km. y en Mercedes siguen teniendo los problemas de siempre. "Quien consiga hacerlos fiables de entrada tendrá mucho ganado", dicen en la F-1, recordando el título de Renault. Por eso los ensayos en los laboratorios se multiplican lo indecible