¡ HUMILLALOS !

En Albert Park hubo un solo dueño y señor, Fernando Alonso. Su dominio en el Gran Premio de Australia fue total, humillante para casi todos los rivales. Y si Kimi Raikkonen acabó a menos de dos segundos del asturiano fue simplemente porque las contínuas intervenciones del 'safety-car' anularon la ventaja de Fernando y también porque Alonso, pensando en Imola, acabó el último cuarto de carrera con el motor al mínimo número de revoluciones posible. ¿Por qué? Para no castigarlo ni un ápice con el fin de poder seguir atacando en Imola, el circuito donde el pasado año realizó una tremenda demostración final conteniendo el ataque de Schumacher.

Fernando sale de la tercera prueba del campeonato con 28 puntos, dos más que el pasado año y 14 de ventaja sobre Raikkonen y Fisichella. Suceda lo que suceda en Imola, el 'Nano' llegará al G.P. de España, la carrera de casa, como líder del Mundial. Y eso es posiblemente para él mucho más importante que el hecho de sumar aquí su décima victoria.

Alonso no sólo no cometió ningún error sino que no dio opción a nadie. Y eso en una carrera ciertamente complicada, con cuatro arrancadas tras otros tantos 'safety-car', que anularon su ventaja. Y en estas circunstancias de presión adicional, Fernando no sólo no erró sino que las convirtió en armas favorables. Hizo lo que hacen los grandes campeones: cuando las cosas van mal, acaban en el podio y si van bien, no hay quien les tosa.

Todos humillados

La carrera de Fernando fue espectacular. Quizás los problemas de Fisichella al repetirse el procedimiento de salida -caló y arrancó desde boxes retrasado al quedarse sin embrague- le pusieron las cosas un poco más fácil.

Alonso salió decidido a tomar el mando. No lo consiguió en la primera curva ni en su intento en las dos siguientes. La primera intervención del 'safety-car', al finalizar esa vuelta inicial, la aprovechó de forma contundente. Nada más reanudarse la carrera superó de forma magistral a Button en la recta y se fue. En una vuelta le sacó casi tres segundos pero dos vueltas más allá volvió el coche de seguridad a pista, neutralizando la primera escapada.

En la reanudación, volvió a dejarlos a todos clavados. Otros tres segundos en el giro inicial, en el que Raikkonen supo superar a Button. Pero el McLaren debía contentarse con ver como Fernando, a ritmo de récord de vuelta, se le escapaba a razón de más de un segundo por giro mientras Button bastante hacía con contener los asaltos de Montoya, a los que Webber y Ralf Schumacher asistían como testigos lejanos.

Cuando Alonso paró para el primer repostaje tenía ya casi 10" de ventaja sobre Raikkonen y Button estaba a quince. El festival Alonso prosiguió de forma todavía más contundente. Si Heidfeld pudo resistirle la estela unas vueltas fue simplemente porque su táctica era la de retrasar mucho el primer repostaje. Cuando lo hizo, Raikkonen estaba ya a 13", perdiendo casi uno por vuelta sobre Alonso y Montoya a más de 20".

La suerte, imponderables aparte, estaba echada. Raikkonen, que realizó un 'plano' en un neumático y decía tener problemas en el morro, perdió suficiente terreno como para quedar a 24" de Fernando en la vuelta 34, cuando otro 'safety-car' entró en pista por el accidente de Schumacher. Todos se precipitaron para el segundo repostaje y Raikkonen perdió más tiempo del previsto porque hizo cambiar el morro. La maniobra quizás le costó muy caro -también a Montoya que perdió posiciones- ya que tuvo que esperar a que hubieran acabado con el 'jefe': dos doblados se colocaron entre Kimi y Fernando, suficiente como para al lucir la luz verde no tuviera oportunidad de sorprenderle. Hubo un cuarto 'safety' seguido. Tanto que Raikkonen no había tenido tiempo de desembarazarse de Monteiro. Éste le dio a Fernando la protección necesaria en la nueva 'arrancada'. A partir de ahí, para dejar las cosas claras, Alonso se fue, puso 10" de por medio y a vivir hasta el final. La vuelta rápida de Kimi en el último giro sólo era la rebelión contra su propia impotencia.