LOS MANTIENE A RAYA |
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Los mecánicos de Renault no corrieron a encaramarse a la verja del muro de boxes, en lo que era hasta le fecha una ceremonia obligada de júbilo y celebración, como si quisieran atravesar la línea de meta con su piloto. Nada que ver con el hecho de que Fernando se vaya del equipo la próxima temporada, porque siguen bebiendo los vientos por el hombre que debe conquistarles los títulos. Simplemente una nueva normativa de la FIA que este año ha prohibido esta espontánea y a la vez plástica y fotogénica manifestación de júbilo por temor que un día la vallla se venga abajo ante el peso y el entusiamo del equipo. Así que debieron dejar la celebración para el parque cerrado y al pie de podio, extendiendo una gigantesca bandera española. Y quizá por eso los pilotos hicieron más gestos que de costumbre dedicados a los suyos. Fernando no pudo contener su júbilo. Sus gestos fueron ostensibles, el dedo levantado, señalando el 1, los 'toma, toma, toma', algún gesto de torero, e incluso otro que podía parecer que estaba cantando la famosa canción de 'Los pajaritos' cuyo significado "es un secreto", según dijo, pero muy bien podía estar dedicado a esa prensa anglosajona que el año pasado se empecinó en decir siempre que podía que Raikkonen era mejor piloto. No en vano es similar o idéntico al que se utiliza para decir sin palabras a un interlocutor que es un 'bocazas': Pío, pío, pío. Y al llegar a pie de podio, se fundió en un abrazo con Flavio Briatore. La victoria es lo que ambos quieren, por encima de todo. En el podio no pudo evitar un beso al anillo que lleva en la mano derecha, mientras Raquel asistía, con absoluta discreción, entre los mecánicos, por vez primera en directo a un triunfo de Fernando. Tres días de asueto Alonso se marchó enseguida de Bahrein. Hay tres días de vacaciones para aprovechar. Y las playas del Índico, por aquello de acercarse a Malasia, la próxima estación de la F-1, tienen un gran atractivo. Michael Schumacher acostumbra a pasar unos días en Langkawi, que se dicen son paradisíacas y sobre todo poco conocidas todavía, discretas y de lujo. Esto es precisamente lo que están buscando los países del Golfo, incluido Bahrein. Modernas y exclusivas urbanizaciones y lujo digno de las mil y una noches se quieren dar la mano. Incluso islas artificiales para aislar a los más ricos. Bahrein, y los emiratos y reinos vecinos por lo general, es un país de contrastes que quiere integrarse en occidente al menos en algunos aspectos del progreso y donde la moda y el estilo de vida tiene mucho de occidental, aunque con respeto a las tradiciones propias. Simplemente se muestran más abiertos. Lo suficiente para que las famosas 'Unas', las siempre espectaculares azafatas de Red Bull, fueran mayoriamente locales. y no tuvieran nada que envidiar a las de cualquier otro gran premio, sino todo lo contrario. Aquí, quieren el Gran Premio. Es su ventana al mundo y esperan que un atractivo para el turismo. Es curioso que Qatar y Dubai también apuesten por el motor para atraer a los amantes del "turismo-aventura". Cierto, sólo 40.000 espectadores, pero si tenemos en cuenta que estas islas que conforman este emirato tienen sólo 600.000 habitantes habrá que convenir que el éxito es importante para todos. La F-1 interesa y la mejor prueba es que Al Jazira dará este año en directo los Grandes Premios. |